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5.10.08

El día (y el post) más largo (II)


Decíamos ayer que Quic y servidora (casi) nos habíamos saltado un control fronterizo en busca de una identificación para Quic.

Pues bien, eran más o menos las 9:50 h. del día X, y a las 18 teníamos que estar en el aeropuerto de Toulouse, para coger un avión a las 20 h.

Nos dirigíamos a la Seu d’Urgell, a cuya comisaría llegamos sobre las 10:15. Quic hizo la cola mientras yo iba a aparcar el coche. ¿Recordáis que, para ganar tiempo, habíamos hecho las fotos de carnet en Andorra? Sí, efectivamente, después de veinticinco minutos de cola, una señora muy amable le dijo a Quic que esas fotos no le servían, que tenía que ir al centro del pueblo a hacerse otras, pero que no se preocupase, que le daba un papel sellado por ella, que luego le serviría para saltarse la cola y hacerse el pasaporte directamente.

Allá que nos vamos al centro del pueblo, encontramos el sitio de hacer fotos, se las hace y nos dicen que tardan unos veinte minutos en dárnoslas. Vale, nos vamos a desayunar, volvemos, recogemos las fotos, volvemos a comisaría. Son las 11:30 h.

En comisaría se ha montado una cola de padre y muy señor mío, pero no nos preocupa, porque Quic tiene un trozo de folio sellado, que le habilita para saltarse la misma haciendo cortes de manga a los pobrecillos que están ahí esperando. Pero, oh, Dior traicionero, la señora amable se ha pirado y en su lugar hay una amargada de la vida que manifiesta que el papel sellado no habilita a una mierda y que Quic tiene que guardar fila como todo hijo de vecino.

Pasa una hora, en la que yo entablo “amistad” con un señor que viene de Andorra a hacerle el DNI a su hijo, porque resulta que en la embajada, a los residentes en Andorra, les hacen el pasaporte, pero no el DNI, que es obligatorio y que tienen que venir a España a hacérselo (tócate los cojones Mariloli), y que también tenía las fotos mal, y al que también han tangado con el rollo del papel sellado. También entablo conversación con el Sr. Policía que está guardando la puerta, y que dice que efectivamente, la de “ya te sello el papel” es una jeta porque la lía parda y se pira, y que es una vergüenza porque allí hay dos funcionarios porque el pueblo es pequeño, pero como viene todo el mundo de Andorra, pues no dan abasto y que tienen unas oficinas más grandes acabadas desde hace un año, pero que no les mandan personal y por eso no la abren. Una joya, la boca del Sr. Policía.

Total, que a eso de las 13:15 h. Quic llega al mostrador con la Sra. Amargada y Amargante, que le hace el DNI, y cuando le va a hacer el pasaporte le dice eso de “el pasaporte se hace en aquel mostrador de allí, así que ponte en esa cola, majo”.

Vamos a aquel mostrador y, tras guardar riguroso turno, nos atiende también la Sra. Amargada y Amargante (de flipar, la cosa), donde mantenemos la siguiente conversación:

Sra. A y A:
Tu pasaporte, estará caducado ¿verdad?

Quic:
No me acuerdo, creo que sí.

Sra. A. y A:
Es que si no está caducado, no te lo puedo renovar.

Quic:
Verá, Sra. , yo es que no cogí el pasaporte de mi casa porque traía el DNI, y resulta que he perdido el DNI, y tengo que coger un avión, y como el DNI tardan un mes en dármelo, pues me han dicho que me saque el pasaporte, y como en Andorra no hacen el pasaporte si no resides allí, pues hemos venido hasta aquí, y ya me he renovado el DNI pero usted me dice que con el resguardo no puedo viajar y yo necesito coger ese avión, y me he hecho trescientos millones de fotos y he guardado siete colas, así que ya me va diciendo usted QUE COJONES DE SOLUCIÓN ME DA DE UNA PUÑETERA VEZ.

Sra. A. y A.:
Mira, si el pasaporte no ha caducado, lo único que se puede hacer es que subas y pongas una denuncia diciendo que has perdido el pasaporte, y ya con la denuncia ya te lo renuevo.

Quic y ATT, en un aparte:
O sea, que tenemos que poner una denuncia que tanto nosotros como ésta sabemos que es falsa. Así van las cosas en este país.

Quic:
¿Cómo puedo saber si está o no caducado el pasaporte?

Sra. A. y A. Ah, eso te lo miro yo en el ordenador.

Quic y ATT: ¡PUES HAGA EL FAVOR DE MIRARLO!

Sra. A y A: Ah, mira, sí, lo tienes caducado.

Quic (con considerable humo saliendo de sus orejas): Pues renuevemelo de una p*** vez, por favor.

Por fin, a eso de las 14 y pico, salimos de la Seu en dirección Toulouse…Tenemos cuatro horas, deberíamos llegar de sobra. Adiós a nuestro viaje tranquilo contemplando las vistas de los pirineos por carreterilla pequeña. Vamos por autopista de peaje, debería darnos tiempo, incluso, a parar a comer algo.

Así habría sido, de no ser porque, a mitad de camino, la autopista de peaje estaba cortada y nos desviaron por mil pueblos.

Aún así, llegamos al aeropuerto a las 17 h. Tan pronto, incluso, que después de devolver el coche de alquiler y todo, nos dijeron que teníamos que esperar para facturar la maleta porque aún era pronto.

Parecía que, por fin, había acabado la pesadilla. Que ya se trataba, tan solo, de coger un avión y un taxi para llegar a casa a una hora decente. Con tiempo de sobra para descansar antes del complicado día que me esperaba el lunes.

Pero no iba a ser tan sencillo, aún nos quedaba mucho por vivir….

Eso será historia de otro post, que prometo escribir antes de un mes.

20.8.08

El día (y el post) más largo I.


En el mes de junio, ya no recuerdo qué días exactamente, servidora y Quic se fueron a pasar unos días en el Valle de Arán y en Andorra.

En el Valle de Arán descubrimos cuál es exactamente la definición del lujo, pero es historia para otro día.

Lo que hoy nos ocupa, ocurrió en la segunda mitad del viaje, cuando, tras atravesar los Pirineos y llegar a Escaldes, Quic descubrió que había perdido el DNI en algún lugar en mitad de la montaña. Teníamos un coche alquilado que dejar en Toulouse y un avión Toulouse-Madrid que coger. Estar en posesión de un documento identificativo era algo fundamental para que Quic pudiera coger ese avión.

Llamamos a la embajada española en Andorra, y nos tranquilizaron enormemente. Bastaba con poner una denuncia en cualquier comisaria y acercarnos a la embajada el lunes a primera hora. Le harían un pasaporte en el momento. El vuelo salía de Toulouse el lunes a las seis de la tarde, así que sin problemas.

Era sábado, y nos dispusimos a disfrutar de nuestro fin de semana. Una denuncia, dos días y un concierto de Dylan más tarde, nos plantamos en la embajada española para sacar un pasaporte para Quic.

Quic: Buenas, perdí mi DNI y necesito un pasaporte.

Señor Repugnante: Estupendo, en un pis pas. Estais inscritos ¿verdad?

ATT y Quic: ¿Ein?

SR: Sí, sí, inscritos en el consulado como residentes en Andorra.

ATT y Quic: No, nosotros somos novios y residentes en Madrid.

SR: Ah, entonces no podemos hacer nada.

ATT y Quic: Verá Ud, D.SR, es que tenemos que coger un avión y necesitamos documentación, estamos en un país extranjero y teníamos la absurda esperanza de que nuestra embajada, consulado, o lo que cojones sea esto nos diera cierto apoyo. Además de que llamamos por teléfono y nos dijeron que no había problema. Ya me dirá qué hacemos ahora.

SR: Pues cruzáis la frontera, vais a La Seu d'Urgell en Lleida y ya que os lo hagan allí. Es que aquí solo hacemos pasaportes a los residentes en Andorra, los residentes en España tienen que ir a España.

ATT y Quic: O sea, que para que nos ayuden tenemos que volver a España. Oiga y si estuviéramos, pongamos, en NY, ¿también nos mandarían a España a solucionar el tema? ¿Eh, eh? ¿Qué haríamos en ese caso?

SR: En ese caso, u os harían un salvoconducto para que pudierais viajar, u os quedaríais allí para siempre, jejejeje.

ATT: No me haga usté bromas encima, que no tengo el chi*** pá farolillos (vale, sólo lo pensé, que no era plan de que nos enchironaran, aún).

Quic: ¿Y cómo cruzo la frontera a España, si voy indocumentado?

SR: Hombre, para esta frontera te basta con la denuncia.

Total salimos de la embajada con cara de gilipollas. Y pensamos que total, para bajar a toda leche a España, hacer el pasaporte, atravesar Andorra, llegar a Toulouse y coger el vuelo, lo mismo merece más la pena bajar directamente en coche a Madrid y devolverlo allí. Llamamos a AVIS y nos quitaron la idea de la cabeza al comentarnos que nos cobrarían una penalización de 300 € por devolver el coche en un país distinto. Total, que a hacer el imbécil para arriba y para abajo y rezar para llegar a tiempo de coger el vuelo.

Antes de irnos, por cierto, decidimos (vale, lo decidí yo) hacer allí las fotos, por aquello de ganar tiempo... (recordad este dato, que luego será importante).

Llegamos a la frontera. Diez mil guardias civiles, uno arriba - uno abajo. Uno que me hace señas (un poco raras).

ATT: ¿Me está parando o me está dando paso?

Quic : Yo creo que te está dando paso.

Vale, sigo adelante y de pronto diez mil guardias civiles que se ponen a pitar totos a la vez, mano en alto y ojos como platos. Yo que freno, doy marcha atrás, me paro. Bajamos del coche:

ATT: Perdone, perdone, que me he liado y creía que me estaba dando paso…

Agente Malaleche: (A Quic) Usted, vuelva al vehículo. (Ay, Quic, sí, vuelve al coche, joder, que vas indocumentado)

(A mí): Abra el maletero.

Yo que lo abro y…

AM: Eh, eh, ¡¡¡el vehículo se está moviendo!!!

ATT: Huy, el freno de mano… jiji.

Pongo el freno de mano y…

AM: ¿No sabe usted que es una infracción grave abandonar el puesto de conductor sin haber asegurado correctamente la detención del vehículo?

ATT: (Cada vez más pequeña) Sí, tiene usted razón, pero es que me he puesto nerviosa con eso de saltarme sin querer el control y…

AM: ¡Documentación!

ATT: Sí, voy, tenga (le doy mi carnet de conducir)

AM: Pero, pero, pero… ¿es usted española?

ATT: Sí, señor

AM: ¿Y por qué lleva usted un coche con matricula francesa? (Joder, menos mal que pensabas que era francesa y llevas tres horas hablándome en perfecto castellano, capullo).

ATT: Es que es que es que lo hemos alquilado en Toulouse y y y y tenemos que ir a La Seu y y y luego volver a Toulouse y y y ya lo devolvemos allí…

AM: Venga, márchese (yo que me doy la vuelta). Pero… cierre antes el maletero, por Dios.

Cierro el maletero, me monto en el coche, me pongo el cinturón, quito el freno de mano, intento no temblar, me sorbo los mocos, arranco y...

Continuará.

18.8.08

Enjuta.


En este tiempo de sequía informativa me han pasado mil cosas que debería, quizá, contar antes, pero es que lo que me acaba de pasar es como para suplicar que se abra la tierra y me trague.

Resulta que yo me incorporé a mi nuevo curro el pasado 1 de julio. Todo iba bien en cuanto a sistemas se refiere. Me fui de vacaciones del 4 al 10 de agosto.

Cuando volví, el día 11, en mi bandeja de entrada sólo tenía mensajes posteriores al 6 de agosto. Esto es, habían desaparecido todos los mensajes del mes de julio. Me acojoné.

Pensé que algo habrían hecho en el sistema mientras estaba de vacaciones, algún reset o algo. Flipé bastante con que lo hicieran sin avisar y sin permitirte que te hicieras una copia de las cosas importantes. Pero como algo me dice que en esta santa casa las cosas van un poco así, pues me dije que ajo y agua.

Comprobé que en la blackberry dichos mensajes sí estaban, así que la cosa no era tan grave.

Hoy he llegado al curro y sólo tenía mensajes posteriores al 12 de agosto. La cosa pasa de castaño a oscuro, debo tener algo programado que hace que se borren los mensajes con más de una semana de antigüedad y eso ya es un putadón.

Me pongo a investigar: "autoarchivar" está desactivado, no tengo tampoco programada ninguna "regla". Llamo a los de sistemas. Se conectan a mi ordenador en remoto, toquetea por aquí y allá, comprueba que "autoarchivar" está desactivado, comprueba que no hay activada ninguna "regla"…

"Pues chica, no sé qué será, por favor, manda un mail al departamento de informática para que alguno de mis compañeros con más experiencia se ponga a ello".

Mando un mail incendiario, diciendo que, joder, es un problema gordísimo porque si pierdo los mensajes se puede liar parda y tal y cual.

Me llama un chico de informática, se conecta en remoto, comentamos la jugada. Despliega el menú "ver", "vista actual" y desactiva una pestañita que decía "mostrar sólo los mensajes de los últimos siete días"… Voilà! Ahí están todos mis mensajes desde el 1 de julio.

"No me puedo creer que sólo fuera semejante chorrada"

"Pues creetelo, porque lo era"

"Pues… avergonzada, te doy las gracias"

"No te preocupes mujer, estas cosas pasan"

"En mi descargo diré que un compañero tuyo me ha llamado antes y tampoco se le ha ocurrido mirar eso"

"Ya. Ya".

Me imagino los comentarios… "sí, sí, el nuevo fichaje, esa lumbrera"

20.5.08

... podría llover.



De verdad que lo que no me pase a mí, no le pasa a nadie.

La historia es que la noche del miércoles 7 de mayo dejé a la pobre Severa Moto en la puerta del despacho, porque llovía. Y como salí corriendo bajo la lluvia, se me olvidó candarla, bloquearla y hacer cualquier acto que pudiera impedir, o cuando menos dificultar, que me la robaran.

El jueves 8 de mayo tuve un día complicado entre entrevistas de curro y vistas judiciales, y ello conllevó que no fuera hasta las siete de la tarde cuando me di cuenta de que me la habían robado.

En ese momento me encaminaba a una noche de cena y teatro con Quic, y decidí que no tenía sentido jodernos la noche, así que me callé cual putilla y disfruté de la velada. Al salir del teatro Quic me dice que estoy seria, y se lo cuento.
Decido que vamos a casa y pongo la denuncia por teléfono. Pero, al llamar, el Sr. Policía me dice que mejor me acerque a una comisaría, porque las denuncias telefónicas no son válidas hasta que no vas a comisaría a firmarlas, y que no vaya a ser que hagan un estropicio usando mi moto y yo sea responsable por no haberlo denunciado (en este punto, agradecería que alguien me explicase para qué coño sirve el servicio de denuncia telefónica).

Total, que como no sé dónde está la comisaría de mi barrio, para acudir a la cual ha de cogerse el coche, y es la una de la mañana, decido que, total, cojo el coche para ir a la de Chamberí, que es la que conozco de toda la vida.

Cuando estoy llegando a la comisaría, ya que mi despacho está cerca de allí, se me ocurre dar un par de vueltas por la zona, no vaya a ser sólo una gamberrada o a ver si hay suerte o yo qué sé qué pálpito me dió.

Efectivamente, me encuentro a Seve tirada a una manzana del despacho, quiero ver si está bien, y dejarla candadita y esas cosas, pero me he dejado las llaves en casa (yo iba a denunciar, no a encontrar la moto). Total, que vuelvo a casa, cojo las llaves de la moto, y Quic, que el pobre no puede dormir, decide venirse conmigo.

Llegamos de nuevo a la moto: tiene el frontal fuera de sitio, no ha sido una gamberrada, han intentado robarla y por lo que quiera que sea la han dejado allí. Pruebo la moto, no va el arranque automático, ni los intermitentes, ni el claxon, pero arranca. Decido dejarla allí candada y al día siguiente ya se verá. Quito la llave del contacto...y... ¡no se para! Yo con la llave en el bolsillo, y la moto arrancada. Para mear y no echar gota.
Pues nada, a llamar al RACE, que dicen que tardarán entre 30 y 40 minutos.

Tras treinta minutos me llama el mecánico y me dice que le han dicho que estoy en una esquina entre dos calles que según su mapa no convergen en ningún punto, así que mejor le diga yo dónde estoy. Efectivamente, tenía el hombre mal el nombre de las calles. Total, que me dice que llega en 20 minutos.

Ahí seguimos esperando, cuando para un coche al lado de Mari Puri y a escasos metros de Seve, se baja una chica y Quic me dice "Att, esa tía está desnuda".

Me doy la vuelta y veo a una tía en tanga que se mete en la parte de atrás del coche, mientras el conductor hace lo propio por el interior... ¡y empiezan a follar! Ole, ole y requeteole.
No sé cómo lo hacen, pero lo mejor es que cada diez minutos les salta la alarma del coche y se les encienden los cuatro intermitentes. Eso es pasión, y lo demás tonterías.

Quic y servidora no dábamos crédito a lo que estaba ocurriendo. Semejante situación surrealista sólo podía superarse si el del RACE llegase con la luces de sirena puestas y parase al lado de los folladores. Eso, lamentablemente, no ocurrió.

Pasan más de 20 minutos y el del RACE no llega. Y en esto que piensas... podría ser peor... podría llover... Y, efectivamente, señores ¡se pone a llover!

En ese bendito momento, llega el del RACE, toca todo lo tocable (menos a la chica del tanga), conecta todos los cables y finalmente sólo se le ocurre quitar la bujía para que se pare. Allí se queda la moto candada y sin bujía.

Son las cuatro y pico de la mañana, nos vamos a casa. Los otros siguen follando.

Al día siguiente le pongo la bujía, me voy al taller y cuando quito la llave del contacto, la moto se para, así, tan normalita. La dejo para que la revisen, tenía un corto simplemente, pero bueno, ya me la han puesto a punto y vuelvo a tener moto.

Si ya lo decía G. el otro día: "ATT y Quic, esos seres expertos en que a última hora de la noche les ocurra algo sorprendente que les impide irse a dormir"

20.4.08

Saturday Night Fever

La noche empezó prometedora: la lluvia y el frío no impidieron que fuéramos a un parque a presenciar el concierto de un grupo cuyo cantante llevaba un trozo digamos que considerable. Pero eso no sería lo más patético de la noche.

Seis participantes en la historia, a saber: Quic, Sue, D., G., Mademoiselle E. y servidora. Los seis nos montamos en Mari Puri y nos encaminamos a la humilde morada de ATT y Quic, previo paso por la gasolinera para el pertinente avituallamiento.

Resumamos: Alcohol, drogas, buena música, agradable conversación... G., Quic y D. enviciados con el GEOMAG... G. se quiere ir, Sue se pone otra copa... G. y D. avisan de que la puerta del baño amenaza con quedar atrancada (lo que descubrieron de algún modo que nunca sabremos)... Todos deciden marcharse, Sue pide un segundo para ir al baño… Sue se queda encerrada en el baño.

Sí, señores, son las 4:30 de la madrugada. Estamos todos más o menos borrachos, y Sue está encerrada en mi cuarto de baño.

Tras un pequeño intento de sacarla de allí, llamamos a un cerrajero de urgencia, que nos avisa de la barbaridad que, como mínimo, nos va a cobrar por salir a la calle a esas horas. Decidimos que somos más machotes que nadie, y que no hay cerradura que se nos resista.

Desmontamos la cerradura por fuera mientras Mademoiselle E. le da ánimos a Sue desde el jardincillo de la comunidad, a través de la ventana del baño. Le pasamos a Sue el destornillador, mientras ella nos pasa la llave ¿allen? que estaba guardada en el mueble del baño.

Los tornillos no salen, intentamos hacer palanca, el marco empieza a resquebrajarse. Vamos entrando y saliendo del jardín. Le damos ánimos e instrucciones a Sue. Rompemos tarjetas de crédito caducadas y dejamos algo chungo el DNI de D. Nos pasamos cigarrillos por la ventana de la cocina.

Empujamos la puerta, damos martillazos aquí y allá. Sue parte el martillo. En un momento dado, Mademoiselle E. (desde el jardín) y Sue (desde el baño) entonan el “cumpleaños feliz” dedicado a Quic. Pero él no se entera porque… ¡se ha quedado dormido en plena crisis!


La puerta está agrietada, el embellecedor descascarillado, la pletina interior torcida, el marco fuera del plano de la pared, Mademoiselle E. reparte cigarros y ánimos bajo la lluvia, G. repite una y otra vez Con que un segundo, ¿eh Sue?... Quic ronca y yo no puedo sino llorar de la risa … de perdidos al río… ¡tiremos la puerta abajo! D. se lanza repetidamente contra la puerta, y rebota contra las paredes y estanterías del pasillo. G. hace lo propio y termina cayendo de culo con notable dolor allá donde la espalda pierde su casto nombre. D. lo vuelve a intentar, y el panel central cede. Conseguimos una raja considerable.


Entra en juego ATT (que ya antes había dado notables caderazos a la puerta) y empieza a soltar patadas a diestro y siniestro, hasta que su pierna atraviesa la puerta. Ahora sí tenemos un agujero de verdad.


D. intenta en vano abrir a través del agujero. Arrancamos un poco más con las manos y hacemos un hueco lo suficientemente amplio para que Sue pueda salir de allí. Primero lo intenta de cabeza, y luego lo consigue sacando los pies. Les echo a todos de casa.
Son más o menos las seis y algo.

Quic sigue roncando. Pero yo he decidido que por mis huevos quito ese maldito picaporte interior. Me meto en el baño por el agujero y tras mucho esfuerzo arranco el maldito tornillo de la amargura. No sirve de nada. El mecanismo está fuera pero la puerta no se abre.

Son las siete y media, mejor me voy a la cama. A las 11 me despierto y empiezo a recoger trozos de madera de toda la casa. Quic se levanta con arcadas, pero no entra por el hueco de la puerta del baño. Cojo unos alicates y empiezo a arrancar trozos hasta que Quic puede entrar.

Por fin llega mi cuñado: ese héroe. En 15 minutos consigue sacar el mecanismo interior de la cerradura y, por tanto, abrir la puerta.
Y en otros 10 minutos consigue un cartón y me lo pone en la puerta para que, provisionalmente, tengamos en el baño un mínimo de intimidad.

En fin, ¿quieren ustedes pasar una noche divertida? ¡Vengan a ATT’s house! Eso sí, vengan ustedes pronto, porque aunque (sorprendentemente) los vecinos no se han quejado, después de lo de anoche no creo que tarden mucho en hacerlo.

3.4.08

Soy una desgraciadita, jo


El sábado empezó a dolerme un pie. El izquierdo, para más señas. Llevaba unas zapatillas preciosas, pero de una calidad... digamos que dudosa, así que achaqué el dolor a tal circunstancia, pensando que se pasaría al día siguiente.

Pero no. Los días siguientes siguió doliéndome el pie cuando lo usaba, pero el resto del tiempo no me dolía. El lunes noté una pequeña inflamación entre dos dedos y, no sé por qué, decidí que debía haberme roto uno de ellos, así que me puse un esparadrapo uniéndolos. Y prometí que iría al médico si el jueves seguía doliéndome. Tenía un marrón de curro encima de la mesa, qué queréis que os diga.

El miércoles al mediodía se acabó el marrón, y en ese momento me percaté de que no me dolía sólo al caminar, sino todo el rato. Y además me dolía bastante.

El miércoles a las seis me fui al traumatologo de una clínica cercana al despacho. Primero me dijo que podían ser tres cosas. Así que me hizo una radiografía para descartar una de ellas. Y la descartó.

Quedaban dos opciones: el síndrome de Ströikrolngêonk (por ejemplo), que es un Sr. que en sus ratos libres hace mesas del Ikea, o una metatarsalgia.

Como resulta que no tengo entumecimiento en los dedos y con la "maniobra de la pinza" me causaba un leve dolor pero no un dolor insoportable, descartó el síndrome Grönholmflinki y se decantó, en principio (ya veremos), por la metatarsalgia.


Siete días de analgésicos, quince de andar con plantillas de silicona (en los dos pies, claro, no quiero que dentro de 15 días vengas con la cadera torcida) y posterior revisión a ver qué pasa.

Cuando le pregunto que a qué puede deberse esto, me dice que a un mal pisotón, una caída, un golpe, andar más de lo normal, un calzado inadecuado, un mal movimiento... y/o... ¡estrés!

De verdad, ha llegado un punto en el que yo creo que en la carrera les enseñan a que, cuando explican las posibles causas de un diagnóstico deben decir: "bla, bla, bla, bla y por estrés".

Es la releche esto ya.

22.11.07

El virus del mal rollito

Leía el otro día un artículo en el País Semanal acerca de algo así como "el contagio emocional". No digo el autor porque no lo sé, y no pongo el link porque en la página de El País no hay quien encuentre nada.

No me hagan mucho caso en la terminología exacta, que yo para esto tengo una memoria nefasta, pero el articulillo en cuestión venía a decir algo así como que las emociones y las energías se contagian de una persona a otra.

Hay gente, decía el texto, que de por sí y sin proponerlo transmite alegría, ganas de hacer cosas, vitalidad... Y hay otra gente, seguía diciendo el texto, que nos transmite cansancio, pesadumbre, tedio... Y así, con los primeros nos apetece quedar siempre, sin pensarlo dos veces, y con los segundos solemos tener más pereza, aun cuando no siempre seamos conscientes de que esto es así o de por qué es así.

En fin, que me voy por las ramas. El tema era que el artículo hablaba de las ventajas de ser consciente de que las emociones, los estados de ánimo, se contagian como si de un virus se tratara. Las de los demás nos influyen a nosotros, y las nuestras a quienes nos rodea.

Así las cosas, siendo consciente de esto, uno puede llegar a controlar el tema, y, de un lado, puede esforzarse en transmitir emociones positivas, creando un buen ambiente a su alrededor , lo que redundará en su beneficio; y, de otro, puede tratar de relacionarse con aquellos que le contagian cosas positivas, evitando a los que les meten el mal rollo en el cuerpo.

¡Pues vaya chorrada! Dirán muchos de ustedes.

Pues ya ven, qué quieren que les diga, a mí el tema me pareció interesante y me hizo plantearme que sí, que ultimamente estoy muy así (me hacen estar muy así), y debo transmitir un cansancio y un hartazgo de padre y muy señor mío. Y que pobres los que me tengan que aguantar, sobre todo Quic, que me aguanta todos los días, estoicamente.

Y te lo replanteas y dices: venga, va, voy a esforzarme en trasmitir buen rollo.

Y en esas estaba yo el domingo por la noche, que es a lo que venía este post, en concentrarme para poder transmitir energía positiva.

Y llega el lunes y curro 10 horitas + otras 2 de clase. Y pienso, recuerda: positivo, positivo, positivo. Uno dos y tres, cuatro cinco y seis.

Y llega el martes y curro 13 horitas seguiditas también. Y pienso, recuerda: positivo, positivo, positivo. Uno dos y tres, cuatro cinco y seis.

Y llega el miércoles y empiezo a currar a las 9 de la mañana y termino a la 1:30 de la madrugada. Y, saliendo del despacho, pienso, recuerda: positivo, positivo, positivo. Uno dos y tres, cuatro cinco y seis.

Pero entonces, justo antes de meterme en un taxi, me doy cuenta de que me he dejado la cartera en el despacho y me toca volver a por ella. Cuando me siento por fin en el taxi de camino a casa, pienso, es la 1:45, en lo que llego a casa y ceno algo, las 2:30, como poco. Mañana me toca levantarme a las 7. Y me digo, recuerda: positivo, positivo....

¡A TOMAR POR CULO LA BICICLETA Y VOSOTRAS A JODER A LA CALLE! ¡EL PUÑETERO PSICÓLOGO ÉSE NO SABE LA PUTADA QUE ME HA HECHO CON LA MIERDA DEL BUEN ROLLO CONTAGIOSO Y LA MADRE QUE LO PARIÓ! ¡QUÉ CONTAGIO EMOCIONAL NI QUE NIÑO MUERTO! ¡QUE CURRE UN POCO Y SE DEJE DE HACERSE PAJAS MENTALES EL MUY CABRÓN!

Sí, lo sé, tal lenguaje no es apropiado en la boca (o los dedos) de una princesita como yo, pero... es que... ¡¿CÓMO COÑO PRETENDEIS QUE CONTAGIE BUEN ROLLO?!

¡VAYA UD. A LA MIERDA! (En sentido homenaje)

5.10.07

¡Ay!

LUNES 17.- Trabajo, voy a pilates y duermo
MARTES 18.- Trabajo y duermo
MIERCOLES 19.- No trabajo, porque paso el día vomitando
JUEVES 20.- Trabajo y duermo
VIERNES 21.- Trabajo y duermo
SÁBADO 22.- Trabajo, voy a la noche en blanco y duermo
DOMINGO 23.- Trabajo y duermo
LUNES 24.- Viajo a Barcelona, me reúno, viajo a Madrid, trabajo y duermo
MARTES 25.- Trabajo y duermo
MIERCOLES 26.- Trabajo y duermo
JUEVES 27.- Trabajo y duermo
VIERNES 28.- Viajo a Barcelona, me reúno, viajo a Madrid, trabajo y duermo
SÁBADO 29.- Trabajo y duermo.
DOMINGO 30.- Trabajo encerrada en el despacho y duermo.
LUNES 1.- Viajo a Barcelona, trabajo y duermo escasamente dos horas.
MARTES 2.- Juicio por la mañana, comida con clientes y peritos, trabajo y.. hoy no toca dormir.
MIÉRCOLES 3.-Juicio por la mañana, comida con clientes. Me duermo, literalmente, andando por Barcelona, viajo a Madrid y duermo.
JUEVES 4.- Trabajo, pero poco, voy al cine y duermo.
VIERNES 5.- Trabajaré, pero poco y luego me iré de cena.

Sí, efectivamente, la intención de este post es dar mucha pena.

17.9.07

De cómo tardar hora y media en entrar en tu casa.

El viernes salí de currar relativamente temprano, lo que me dio la oportunidad de ir a ver a mi madre y a una amiga hospitalizada más allá del infinito.

Llegué relativamente pronto a mi barrio actual, sobre las 21:30 h., con tiempo de sobra para pensar qué hacer de cenar, hacerlo, comerlo, tirarme a ver la tele y esperar a “mi hombre”, tan trabajador en estos días. Planes sencillitos ¿verdad? Pues fue imposible llevarlos a cabo.
El barrio ha estado en fiestas en estas últimas semanas, y la verbena está justo detrás de casa, y la gente tiene a bien venir en coche a la verbena. Consecuencia: ni un mísero sitio para aparcar.

Yo, que nunca cojo el coche entre semana, he tenido a bien cogerlo hoy para ir al lejano hospital, justo hoy, que hay verbena.

25 minutos más tarde, desesperadas, Mari Puri y yo dialogamos y consideramos que es buena idea intentar aparcar en el polígono que está detrás de la casa de la madre de Quic, y luego ir a casa dando un paseo de unos 10 – 15 minutos, que tampoco es tanto.

A las 22h. aparco y me encamino a casa. Paro en el chino a ver si se me ocurre qué hacer de cena y comprar los ingredientes necesarios: 2 kilos de patatas, ½ docena de huevos y 2 latas de melva: ensalada campera a lo ATT.

Llego a casa a las 22:20 h. Busco las llaves en el bolso... Suelto las bolsas de la compra... Me siento en el suelo... Vacío el bolso (precisamente hoy, por razón de grabaciones varias de cierto programa de basket, llevo el bolso a reventar, literalmente) ... Cojonudo, no llevo llaves de casa.

Tras insultarme a mí misma durante unos eternos segundos, llamo a la madre de Quic (sí, sí, justo acabo de aparcar el coche al ladito de su casa) para ver si ella tiene llaves allí. Me dice que sí y le digo que ahora voy, que cojo la moto y estoy allí en un momento.

Tengo la sana costumbre de llevar siempre las llaves de la moto encima... Menos hoy, que, al parecer, he decidido dejarlas junto a las de casa.

“¡Voy a tener que volver andando cargada como una mula, joder!” ... “No, ya lo tengo, como vivo en un bajo, meto las bolsas por la ventana y me voy fresca cual lechuga”

Después de intentar durante al menos un minuto meter las bolsas por la reja de la ventana, me doy cuenta de que la gente de la calle me mira pensando o bien que soy patética o bien que soy una ladrona. Así que desisto de mi gran idea, y me piro cargada como una mula.

Tras un paseo de ida, descojone general de los habitantes de la casa y un paseo de vuelta, por fin entro en casa a las 23:00h. Una hora y media después de llegar al barrio, y sin haber hecho nada interesante. A un tris estuve de sentarme en la plaza, pedirme una ración de calamares y una caña y esperar a que se hundiera el mundo.

27.7.07

Desvaríos varios o del descubrimiento de que orinar no duele



El pasado 2 de julio llevé a Severa Moto al taller, a que la revisaran un poquito, que me hacía unos ruidillos un pelín raros. Serán un par de horas, al final de la mañana te llamamos y te decimos. Por "al final de la mañána" esta gente debía entender "ya cuando nos salga de los huevos", porque no me llamaron y tuve que llamarles yo al día siguiente Oye, que hay que cambiarle la correa, y que tardará un par de días en llegarnos, ya te avisamos.

Llamada va, llamada viene, al final me devolvieron a la pobre Seve el día 19, ahí es nada. Al menos, aproveché tantos días de viaje en “Metro de Madrid: Vuela (y una leche)”, para leer La Torre, de Enrique Cortés, una novela de intriga, que si bien los puristas no lo considerareis “literatura profunda”, sino otro best seller más, yo recomiendo encarecidamente por dos razones, una, porque la historia engancha y es original, y dos, porque el escritor es un compañero de la facultad, respecto del que me hace mucha ilusión que haya conseguido que le publiquen y quiero colaborar a que pueda vivir de esto. Así que todos a comprar La Torre, y a recomendarla por ahí, leñe.

Bueno, total, a lo que iba, que el 19 me llama el chico del taller y empieza a contarme todo lo que le ha hecho a Seve, y para vergüenza mía me dice que es que todavía tenía puesto un limitador (o algo) en el vibrador (o en el variador, qué sé yo) y que, claro, así cómo va a correr y que me la podía haber cargado y que bla bla bla. Y yo que, claro, que es que cómo soy así, que qué desastre.

Tras colgar, le pregunté a mi secre, que de motos sabe mucho, y me explicó lo que era el tal limitador (ella lo explicó muy bien, no obstante lo cual yo no entendí ni papa) y me dijo que normalmente se quita tras el rodaje, en la primera revisión, al año o así.

Avergonzada y apesadumbrada fui a recoger a Seve y le pedí perdón por no haberle quitado antes el limitaleches ése. Ella me dijo que no preocupase, pero que había descubierto un mundo nuevo al comprobar que ese dolorcillo que sufría al intentar acelerar no era normal, no tenía porqué soportarlo y ya ha quedado en el olvido.

Esta conversación con mi moto (sí, qué pasa, necesito vacaciones) me recordó la historia de mi hermano R, que estando ya entradito en la adolescencia fue al médico y ante la pregunta ¿Te duele al orinar? Respondió, ante la estupefacción generalizada, Bueno, lo normal.

Tras alguna operación descubrió no sólo que no es normal que te duela al mear (algo que le había acompañado toda su vida), sino que la micción, según cómo, cuándo y cuánto es, incluso, bastante placentera.

Y para acabar este sin sentido, os diré que anoche fuimos a los Jardines del Galileo a ver Casa con dos puertas mala es de guardar, y me gustó muchisimo, la obra, el recinto, el ambiente, la sangría y todo. Qué bien que lo pasemos.

25.7.07

De por qué ser una buena ciudadana es una puta mierda.


Un día de la semana pasada, no recuerdo cuál, Mari Ici me pidió que la acompañara a su coche, a fin de ayudarla a cargar los bártulos. La acompañé, no sin antes refunfuñar lo estrictamente necesario.

Llegamos a su coche y oímos un ruidillo.
¿Qué es eso? Yo creo que es el ventilador del coche de atrás (o lo que quiera que sea que hace sonar un coche después de pararse). Eso será. Pasó un ratito y el ruido seguía. No puede ser el ventilador (o lo que quiera que sea que...)
, lleva demasiado rato. Para mí que está en marcha. No puede ser, no hay nadie... Vuelta alrededor del vehículo...Para mi que eso de ahí son las llaves, un poco raras, pero las llaves puestas, y efectivamente el motor está en marcha...¿Qué hacemos? No sé, no toques nada, por si acaso. Joder, no lo vamos a dejar así, que se lo van a robar...

Me acerco a los restaurantes de alrededor, a ver si el dueño del coche está comiendo en alguno. No. Vuelvo y miro el ticket de aparcamiento, le quedan unos cuarenta minutos. Llamamos al 112:
Oiga, es que en la calle tal, número cual, hay aparcado un coche, con su ticket y todo, con el motor en marcha y las llaves puestas, y me da mal rollito porque en esta ciudad hay mucho malincuente y lo van a robar, y no es plan. Ok, pasamos el aviso a los munipas, no se preocupe y váyase, que enseguidita van para allá. Pues no me voy, que ya he dicho que me da mal rollito.

Mari Ici tiene prisa y se pira, ya me quedo yo esperando, que será cosa de diez minutos, quince, veinte, treinta, cuarenta... Se acaba el ticket del aparcamiento, los munipas no aparecen, pero digo yo que ya vendrá el dueño a cambiar el ticket, será cuestión de otros diez minutos. Quince... el dueño no aparece... pero lo hacen dos vigilantes del aparcamiento regulado tan estupendo de esta ciudad.

Hola buenas tardes, que a ver si me pueden ayudar, porque estoy aquí hace casi una hora al sol, vigilando que nadie robe este coche que lo han aparcado dejándolo en marcha con las llaves puestas y he llamado al 112 y me han dicho que en seguidita venían los munipas, pero no han venido, y, claro, me da mal rollito irme, y el dueño no aparece, y ya se le ha acabado el ticket... Huy qué barbaridad, cómo es la gente, con la de malincuentes que hay por ahí, pues no podemos hacer nada, sólo llamar al 112 y eso ya lo has hecho tú, y sí, claro, qué mal rollito, cómo te vas a ir, lo mejor es que te quedes, hala maja, que te sea leve.

¡Me cago en diole! ¿Es que vuestra vigilancia es sólo poner multas? ¡Si ni siquiera habéis hecho eso, so putas, que se le ha pasado la hora del ticket! ¿Y vuestra humanidad? ¡Que vosotras tenéis que estar por aquí en cualquier caso, y yo tengo que currar!

Total, que desesperada pienso en volver a llamar al 112 a ver qué cojones están haciendo los munipas que sea tan urgente, y en esto que llega una súper rubia súper estupenda y abre el coche y se mete en él. Allá que llego yo:
¿Eres la dueña de este coche? (La rubia flipa) Sí. Pues te has dejado las llaves puestas y el motor en marcha. El motor sí, es que llegaba tarde a la radio y me he pirado corriendo y no me he dado cuenta, pero las llaves no, es que este coche no tiene llaves, eso de ahí no es una llave, es una palanquita que si le doy aquí para el coche ¿ves? Y no lo podían robar porque tengo este control remoto que es la polla con cebolla y no deja que lo roben.

(Cara de gilipollas de ATT) Ah, pues yo llevo aquí más de una hora esperando porque me daba mal rollo que te lo robaran... Joder, lo siento muchísimo, qué vergüenza, qué putada te he hecho. No, si no lo digo para que te sientas mal (que también, zorra), si no porque como no sabía qué hacer he llamado a la policía, y que no sé si te dirán algo... pues eso, que sepas que ha sido por eso... Ah, no te preocupes, si el coche es de prensa y no está a mi nombre. Ah, vale, pues nada, ya me voy a mi mierda de curro con mi cara de gilipollas y ya está.

¿Por qué este tipo de cosas me pasan siempre a mí?

9.5.07

Un domingo cualquiera


1.- Te levantas a las 6:15 a.m. hora zulú para asistir en Bilbao (ciudad, no glorieta) a la primera comunión de tu ahijado y sobrino.

2.- LLamas a AENA para comprobar que se puede acceder en coche al parking de la T4 y que, de hecho, puedes dejar el coche ahí hasta que regreses por la noche. Te dicen que sí, que dejes allí el coche tranquilamente (con cierto soniquete irónico).

3.- De paso preguntas con cuánto tiempo tienes que llegar, ya que vas sin equipaje. Con media hora.

4.- A las 6:45 a.m. hora zulú sales de casa, cojes a Mari Puri y pasas por casa de Mami Nena para recogerla. Tranquilamente os encaminais a la T4.

5.- Te confundes al entrar, estás en la parada de taxis, no en el parking, das la vuelta. Aparcas. Te encaminas a la terminal.

6.- 7:46 a.m. hora zulú. Huy lo siento, acaban de cerrar su vuelo, no puedo hacer nada lo han perdido. Oiga, oiga, no puede ser, si me han dicho media hora, que tengo una comunión en Bilbao a las 12:00 a.m. hora zulú, que no puedo faltar, que yo soy la madrina, y esta señora la abuela, ¡que tenemos que llegar! . No, son 45 minutos, en su billete lo pone, ha llegado tarde no se puede hacer nada, vayan al mostrador de enfrente a sacarse otro billete, a ver si hay.

7.- Lloras, pataleas, suplicas, te cagas en su puta madre, pides la hoja de reclamaciones, pides hablar con el jefe y te dicen que no es posible, vuelves a suplicar y te das cabezazos contra las paredes. El siguiente vuelo es a las 12:15 a.m. hora zulú y no puedo asegurarles que tengan plaza, sólo puedo ponerles en lista de espera y, por supuesto, pierden el otro billete. Lloras, pataleas, te vuelves a cagar en todo lo cagable.... ¿Y en otra compañía? Tampoco.

8.- Y se hace la luz, y decides que Mari Puri está en su punto, haces un par de llamadas para buscar ánimos... Mamá, coge los bártulos, que nos vamos en coche.

9.- 8:15 a.m. hora zulú. Sales de Barajas, paras a llenar el depósito, llamadas varias para que te confirmen cómo llegar al pueblo en cuestión, y para que no te vayan a buscar al aeropuerto.

10.- 11:35 a.m. hora zulú. Aparcas al lado de la iglesia, te tomas una caña, llegan tus hermanos, se descojonan de ti un poco. Entras a la misa, cojonudo, la mitad es en euskera. A mitad se les cuelga la pantalla/karaoke y aparece el salvapantallas de Windows 95. Pasan el cepillo, tu sobrino pregunta (en bajito) esto ¿para qué es? ¿para actualizar el sistema informático? Te descojonas.


11.- 01:00 p.m. hora zulú. Acaba la misa, intentas hacer mutis por el foro Venga, madrina, hazte unas fotos con el crío en el altar. Allá que vas. Foto aquí, foto allá, maquíllate, maquíllate. Te escabulles y te vas al bar con tu cuñado y tu hermano.


12.- 02:15 p.m. hora zulú. Comida a lo vasco, rica y abundante. Cafés, regalos varios, etc. Hala, levantad el campamento que hay que llegar a casa.


13.- 17:45 p.m. hora zulú. Consigues meter a tu madre y a tu hermano en Mari Puri. Gracias a Dior te has perdido el morreo de despedida de dos divorciados supuestamente mal avenidos. Arrancas.


14.- 22:00 p.m. hora zulú. Por fin entras en casa. Te tumbas en la cama a ver "No me digas que no te gusta el fútbol". Piensas en lo cara que te ha salido la dichosa comunión. Te quedas dormida.


El fin de semana es para descansar, sí señor.

16.3.07

Mis planes de fin de semana.

Éste, el de la foto, es mi plan para el fin de semana.
No, no es que piense tirarme a un dibujo rubio, no. Es que mi único deseo en este instante es tirarme en mi camita y no levantarme hasta el lunes.

Morir... dormir... tal vez soñar.

¿Por qué? Pues porque mi espalda va a matarme de dolor. Cosa que no es rara si se tienen presentes mis habituales malas posturas trabajando y los múltiples accidentes circulatorios que he tenido en los últimos tiempos. Pero éste es un tema éste que espero quede solucionado esta tarde tras soltar una pastita al fisio.

Y porque, además, una otitis asesina está creciendo en mi interior. La veo venir a la muy asquerosa.

Por eso, el portatil y la cama me parecen las mejores opciones en este instante. Mi socia me ha prestado unas cuantas pelis (Vias Cruzadas, Las invasiones bárbaras, Wilde, Magnolia, y alguna otra que ahora no recuerdo) y con eso de que Quic es un hombre altamente atareado, pretendo que el fin de semana se reduzca a ver alguna de las pelis en el portatil, con el edredón hasta las orejas.

Cierto es que tengo que hacer mis deberes de francés, y que el sentimiento de culpabilidad me ha hecho fotocopiar parte de un informe para mirarlo en casa.

Pero es viernes al mediodía, y mis planes de esta tarde se reducen a dormir la siesta y pasarme por el fisio. La casa estará limpia porque Elena (la asistenta que no habla castellano pero limpia como los ángeles) se habrá encargado de dejarla así.

Soy moderadamente feliz por todo ello, y lo sería inmensamente si no fuera por tantos múltiples dolores corporales. Sí, soy una vieja de veintitantos, y no me importa reconocerlo.

12.1.07

Son todos unos metiches

Dicen que la gente no es buena. Yo creo que se equivocan: la gente es buena, tanto, que son un auténtico coñazo. Porque la bondad, las buenas intenciones, les llevan a meterse en lo que no les llaman, a ser muy poco originales y a tocar las narices allá donde van. Y no les puedes decir nada ni echarles nada en cara porque lo hacen con buena intención, así que tú te limitas a mirarles, sonreir y dar las gracias.
Me explico. Mi bolso atrae la bondad de la gente, y saca de la gente preocupada por el bien del prójimo sus más profundas ganas de dejar de lado la vergüenza y abordar a los desconocidos por la calle sin el más mínimo pudor.
Siempre lo llevo abierto, el bolso digo. Por dos razones: Una, porque soy un desastre. Es así, irremediable, y he aprendido a vivir con ello. Dos, porque, joder, estar abriéndolo y cerrándolo cada vez que quieres coger algo es un auténtico coñazo.
Mi bolso abierto es un auténtico imán para los bondadosos tocapelotas. Entiendo que la gente conocida me advierta de que me pueden robar (aun cuando nunca me han robado llevando el bolso abierto, y sí llevandolo cerrado), es poco original, pero lo entiendo.
Pero... ¿por qué coño tengo que aguantar que prácticamente a diario me asalte un desconocido para advertirme de lo que yo ya sé? Aunque he de reconocer que en el fondo me lo paso bien cuando veo su cara de estupefacción al decirles "ya lo sé, siempre lo llevo así".
Nunca olvidaré a una mujer que me asaltó en el autobús y estuvo tres paradas dándome el coñazo con los peligros de llevarlo así, la provocación que suponía para los cacos, la de veces que han robado a alguien que ella conocía, y el poco crédito que daba al hecho de que yo siempre lo llevase así y nunca me hubieran robado.
Tenía su gracia hasta que la tía se bajó en la misma parada que yo y siguió dándome la tabarra hasta el portal de mi casa. Quise mandarla a tomar por culo. Pero me limité a sonreir y dar las gracias, porque no lo hace con mala intención la mujer.
Lo que me pasó hace dos días fue ya el colmo de los colmos. Iba yo tan tranquila subiendo la Avda de la Albufera en Severa Moto, de camino al partido Rayo - Sevilla, para más señas. Y en esto que veo que el calvo barbudo de la furgonetilla del carril de al lado me hace señas extrañas con cara de preocupación.
"Ya está, le he hecho una pirula y ni me he dado cuenta", pensé yo.
En el siguiente semáforo el calvo barbudo se para a mi lado, baja la ventanilla y me dice "te voy a dar un consejo". Y cuando yo me estoy preparando para contestar a la típica retahíla de "es que los de las motos estais locos, un día os vais a matar o nos vais a matar a alguno, etc", va el calvo barbudo y me suelta "no lleves el bolso ahí". Momento en el cual me percato de que, como llevo el cajetín de Severa lleno, el bolso lo llevo colgado del hombro.
Con la mejor de mis sonrisas, le digo "no tengo otro sitio para llevarlo", y el tio, en tono de cabreo, me suelta "pues lo buscas, pero no lo lleves ahí, y menos abierto".
Pensé en decirle "cuando tu laves la mierda de tu furgoneta, calvo cabrón" pero en lugar de eso, sonreí, le dí las gracias y arranqué, porque no lo hacía con mala intención, el calvo barbudo metiche de los huevos.

28.11.06

Así va el país.


Desde hace un tiempo venimos, mi socia y yo, dándole vueltas a la idea de que tenemos que incorporar un nuevo profesional a nuestra pequeña empresa. Es un proyecto que se nos hace muy cuesta arriba, pues son muchos los que han pasado por aquí, como compañeros y/o trabajadores nuestros, y la experiencia ha terminado por ser desastrosa en todo caso. Y es un palo contratar a alguien para echarle un mes después, para qué negarlo.
La cosa es que el volumen de trabajo empieza a recomendarnos que contratemos a alguien YA si no queremos morir en el intento, así que, visto el fracaso de ediciones anteriores, esta vez nos hemos propuesto hacer un proceso de selección cuidado o riguroso, ante la experiencia de que la gente en los currículos y las entrevistas MIENTE, y nosotras somos unas ingenuas a las que es más que fácil colársela.
Así pues, entre otras cosas, hemos elaborado un test de conocimientos básicos de nuestra profesión, a los efectos de que lo contesten los eventuales candidatos. Básico, basiquísimo, de verdad. Y con todas las herramientas de consulta a su disposición. Todo facilidades para el candidato. O eso creíamos.
Teníamos la idea de que la gente con experiencia que viene a las pruebas (exigimos dos años de experiencia mínima, en las concretas materias sobre las que versa el test) lo mismo se mosqueaba con un test tan fácil. Por aquello de insultar a su inteligencia.
Pues bien, realizadas las pruebas a 25 candidatos +/-, ni uno sólo ha aprobado el test. Ni con un cinco raspado. Y ni uno sólo ha contestado decentemente a las dos únicas preguntas en las que habían de redactar una chispa.
De hecho, alguna de las respuestas que me han dado, son disparates tales que me dan la certeza de que esas barbaridades que circulan por ahí sobre estupideces contestadas por estudiantes en los exámenes son absolutamente verídicas.
Preocupadas por el tema, hemos hecho rular el test entre diversos compañeros de profesión, cuya experiencia y conocimientos conocemos, o creíamos conocer.
Ciertamente, han aprobado el test, con nota decente, pero dudan en algunas preguntas. Algunas con trampa, no lo negaré, pero otras que a mí me parecen auténticas obviedades.
Estoy deprimida y preocupada. ¿Seremos superdotadas? ¿Aspiramos a algo imposible? ¿Exigimos demasiado? ¿Qué tipos de profesionales circulan por este país? ¿Ocurre en todas las profesiones? ¿Hay médicos que no saben dónde encontrar el hígado? ¿Hay arquitectos que no distinguen "vertical" de "horizontal"? ¿Hay políticos que no conocen el significado de "estado de derecho", "bienestar social", "servicio público" y/o "democracia"? Upps, mejor lo voy dejando.

10.11.06

Uno, dos y tres. Cuatro, cinco y seis.


No sé si ya he dicho por estos lares que tengo un sobrinito nuevo: Ruy, pequeño Cid.
Sí, sí, mis queridos blogovidentes, nuestra bien amada Mari-Ici decidió el pasado 27 de septiembre (oh, Dior mio, espero que fuese el 27 y no el 29, porque estoy quedando fatal) traer a su pequeño bastardo al mundo. El cabrón salió dando un pequeño susto a padres, tios y abuela, pero salió sano y salvo, al fin y al cabo.
De lo que vengo a hablar hoy es de la escena que vivieron Ruy, Mari-Ici y el padre (al menos según Registro) de la criatura en una visita al pediatra. Bueno, contaré la escena más o menos fielmente, con algún aderezo exigido por la dramatización escénica de la obra.
Como antecedente necesario de la historia os contaré que Mari-Ici ha tenido problemillas con su mala leche y tuvo que retirarle el pecho al pequeño y pasarle al biberón.
Sentado esto, la cosa es que la familia al completo va al pediatra a pasar la ITV infantil y se encuentran con una pediatra sustituta a la que no conocían.
El supuesto padre de la criatura coge al niño y lo deja en la camilla.
Pediatra: ¡PERO QUÉ HACES! ¡CÓMO LE COGES ASÍÍÍÍ!
Padre acojonado: ¿Y cómo quiere que le coja?
Pediatra: Ah, perdona, es que como te veía cogerle con tanta naturalidad y soltura... pensé que le estabas cogiendo mal.
Sigue la visita y la señora pediatra empieza a hacer supuestas preguntas de rutina:
Pediatra: Bien, veo que le estás dando el pecho...
Mari-Ici: No verá, es que...
Pediatra: ¡¡¡CÓMO QUE NO LE ESTÁS DANDO EL PECHOOOOOOO!!!
Mari-Ici: No, como le iba contando, es que tengo una infección y el ginecólogo me ha dicho...
Pediatra: ¡¡¡QUE EL GINECÓLOGO TE HA DICHO QUÉÉÉÉ!!! ¡¡¡ESTOS GINEGÓLOGOS NO TIENEN NI IDEA!!!¡¡¡TIENES QUE DAR EL PECHO!!!
Mari-Ici al borde del llanto: Ya verá, si yo quería, pero, claro, como tengo una infección, y un bulto, y la teta del color de las berenjenas y claro, me duele, y tengo fiebre... pues me han retirado la leche.
Pediatra: ¡¡¡¡ESTOS GINECÓLOGOS NO TIENEN NI IDEA!!!! ¡¡¡¡ME PONEN NERVIOSA!!!! No puedo... no puedo...no puedo... tengo que contar... muy nerviosa.... tengo que contar para tranquilizarme....
Y acto seguido la Sra. Pediatra se va a una esquina y cuenta hasta diez para tranquilizarse, al más puro estilo Carl Winslow.
Cuando se tranquilizó, la cosa siguió tal que así:
Pediatra: Bueno, no puede ser, voy a llamar a una enfermera para que te convenza de dar el pecho y te cuente las ventajas que tiene.
Mari-Ici: Que yo las ventajas ya las sé, que yo daba el pecho, quería dar el pecho, epro no puedo porque tengo una infección, y un bulto, y la teta del color de las berenjenas y claro, me duele, y tengo fiebre...
Pediatra: Enseñame el pecho... (se lo enseña) Huy, pero si lo tienes fatal, una matrona debe vertelo sin falta, pide cita ahora mismo porque está fatal y tienes un biulto y tiene el color de una berenjena... y claro, así no puedes dar el pecho por ahora....¡¡¡¡ES QUE ESO ESTÁ FATAL!!!
Mari-Ici: Mire Sra. o se calma usté o se va a tomar por culo, porque yo tengo una revolución hormonal muy importante y lloro a la mínima, y que más quisiera yo que no tener las tetas como un cristo, pero las tengo y ya me las ha visto el ginecólogo y me ha retirado la leche y mi hijo no come teta pero está perfectamente alimentado así que me va dejando en paz de una puta vez.
Bueno, reconozco que todo esto último Mari-Ici no lo dijo, pero estoy segura de que lo pensó.
Si dentro de unos meses sale la noticia de "pediatra esquizofrénica asesina a madre y a ginecólogo por no darle el pecho al niño" recordad quién os dio la primicia.

16.10.06

Me reconforta saber que no soy la única a la que le pasan estas cosas.


Esta historia, verídica, me la contó mi amigo P. el otro día, cenando en casa, sin haber bebido. P. no es un tipo que acostumbre a exagerar, ni siquiera a maquillar las historias, así que me lo creo a pies juntillas:

Un amigo de P., oriundo de un pueblo de Toledo, vino a Madrid para asistir a un boda y a los toros, sucesivamente.

Es necesario advertir al lector, desde este momento, que el protagonista de esta historia es un tipo grande, muy grande, un armario, vaya. Con pelo largo y barba larga, con cara de voy a matarte en cuanto te descuides. Un pintas, en definitiva.

La cosa es que nuestro amigo, el pintas, acude al bodorrio con su correspondiente banquete, y sale del mismo con cierta premura, pues llega tarde a la corrida (de toros), y algo chispadito, suponemos, como es propio de una boda.

Ve un taxi parado en un semáforo, lo coge, y apremia al conductor a llevarle a las Ventas en tiempo record, pues no llega a la corrida (de toros, insistimos).

Allá que le lleva el taxista, raudo y veloz, suponemos. Una vez en las Ventas, el pintas pregunta: ¿Qué le debo? A lo que el taxista responde Nada, si es que esto no es un taxi.

El susto del (supuesto) taxista lo puedo imaginar pero... ¿cómo se sentirían ustedes al descubrir que, por error, se han metido en el coche de un desconocido y, sin comerlo ni beberlo, sin intentarlo en modo alguno, le han acojonado tanto que el desconocido les lleva a donde le piden sin siquiera chistar? A mí me acomplejaría enormemente, cuando menos.

4.10.06

La chacha, mi desorden y las pelotas de mi hermano.

Aun cuando en el título me he referido a chacha, en claro homenaje (y peloteo empalagoso, por supuesto) a Quic, he de manifestar que yo prefiero usar el término asistenta. Y no porque chacha me parezca un término despectivo, no, es porque me parece un término feo de cojones. Asistenta es mucho más elegante, dónde va a parar.
En fin, a lo que vamos, como ya sabeis, Quic y yo tenemos asistenta y somos muy felices con ello. Hete aquí que esa mini mujer ha venido a poner orden y concierto en nuestra casa (+/-) y, sobre todo, a quitar kilos de polvo acumulado y liberarme las mañanas del fin de semana a mí, y los lunes a Quic.
Una de las primeras cosas que le he agradecido es que recuperara y amontonara un montón de cartas y papelajos diversos que suelo llevar en el bolso, sacarlos y dejarlos por cualquier lado, que se habían caído, vaya ustéd a saber cuándo, por detrás del mueble de la entrada en el que suelo dejarlo todo.
Recuperé facturas, postales enviadas desde Los Angeles (sí que me había llegado, gracias a los que la enviaron) y cosas diversas. Entre ellas, unas fotos de mi hermano en pelotas.
Me veo obligada a aclarar que mi hermano acostumbra a despelotarse a la primera de cambio, y nuestros amigos comunes acostumbran a sacarles fotos a la que se descuida. Hace unos meses pululaban por ahí unas fotitos de las comentadas (y admiradas en toda clase de círculos) pelotas de mi hermano y servidora, que tiene por costumbre intentar, en la medida de lo posible, salvar el pudor de la familia, las cogió y las escondió en su bolso.
Llegué a casa, las solté en el mueble y nunca más supe de ellas. Hasta que el otro día las encontré revisando el montoncito de sobres, papeles y fotos que había hecho mi asistenta. Lo primero que me planteé es que la pobre habría flipado al encontrarse las fotitos dichosas. Luego recordé que mi hermano y yo compartimos asistenta, y desde entonces me planteo:
a) Si la asistenta en cuestión conocerá a mi hermano o sólo habrá tratado in person con mi cuñada.
b) Si, conociendo a mi hermano, le habrá reconocido y la próxima vez que le vea, se reirá, se pondrá colorada, le tirará los tejos o le escupirá a la cara.
c) Si, no conociendo a mi hermano, pensará que el pelotudo en cuestión es Quic y nos considerará unos degenerados por dejar a la vista nuestras fotos íntimas.
d) Si, no conociendo a mi hermano, pensará que el pelotudo en cuestión es un tercero y dará por hecho que es mi amante o el de Quic y vaya ustéd a saber qué idea tiene de nosotros.
¿Por cuál de todas apostais?