29.1.08

El placer de comer: Hoy, cena rápida de viernes noche.


A ver, que hace mucho que no pongo una receta.

Pelas y troceas un calabacín, una berenjena, media cebolla, medio pimiento verde y dos dientes de ajo.

Lo pones todo en una fuente de horno con un poquitito de aceite. Precalientas el horno (en la función de “calor por la parte de abajo”) durante diez minutos y allá que lo metes. [Obviamente, la acción de precalentado puede simultanearse con la acción pelado-troceado].

Tras un par de minutos de haber metido la fuente en el horno, le añades un chorrito de agua y le bajas la potencia al horno. Después de otros diez minutos más o menos (cuando la verdura parezca hecha), le añades un chorro de tomate frito y queso rallado, y lo dejas otros dos o tres minutillos (hasta que haga chup chup y el queso se funda, básicamente). Cambias el horno a la función de grill, lo dejas un par de minutos más y ya está.

Por otra parte, coges una entraña, y la pones a la plancha vuelta y vuelta (o un par de vueltas más, a gusto del consumidor – aun cuando a mí, hacer mucho una entraña me parece pecado mortal –). Cuando la saques de la sartén le echas un poquito de sal gorda. [Aconsejo ejecutar esta acción cuando todo lo demás esté listo, un minuto antes de sentarse a comer, que comer la entraña fría es como para que te ejecuten lenta y dolorosamente].

Por último, y también por otra parte, te dejas la muñeca durante tres horas intentando sacar de la paletilla ibérica de Navidad lo suficiente para medio llenar un platito de postre. [Obviamente, es aconsejable ir simultaneando esta acción con las anteriores].

Y, hala, una copita de vino para acompañar...

17.1.08

Vayanse a la mierda, hombre, ya.

Algún día publicaré la foto del Friquibelén pendiente, lo prometo, pero hoy no es el día.

Hoy es el día de cagarme en lo políticamente correcto, se siente, es que estoy muy así.

Pensaba criticar el rollo ése de que hay que tener súper presente en nuestras oraciones a las víctimas del terrorismo y que éstas han de tener voz y voto de calidad en las decisiones sobre política antiterrorista y tal. Pero documentándome para el post, me he encontrado con algo que ha evitado que pueda desarrollar el tema más allá de esto:

LA AVT CONSIDERA MUY PREOCUPANTE LA ACTITUD QUE MANTIENEN EL PNV E IU RESPECTO A LOS TERRORISTAS
Madrid, 8 de enero de 2008.-
Tras la detención de dos presuntos etarras en Arrasate, la Asociación Víctimas del Terrorismo considera que la actitud que han mostrado durante las últimas horas el Partido Nacionalista Vasco e Izquierda Unida es muy preocupante y no tiene ningún sentido para la gente de bien que quiere acabar con el terrorismo. Una vez más, estos dos partidos políticos se han mostrado más preocupados por los asesinos que por las víctimas del terrorismo.
A pesar de los informes de la Guardia Civil, avalados por el Ministerio del Interior y que explican cómo sucedió la detención, el PNV e IU-ICV insisten en pedir explicaciones. Consideran más relevantes las lesiones del presunto terrorista, armado en el momento del arresto, que las muertes que podían haber provocado los cientos de kilos de dinamita encontrados tras la exitosa operación del domingo desarrollada por la Guardia Civil. El PNV e IU no mostraron tanto interés ni pidieron explicaciones cuando el ministro del Interior dijo, antes del asesinato de Fernando Trapero y Raúl Centeno, que se había producido un tiroteo.
La AVT vuelve a denunciar la actitud hipócrita que mantienen el PNV e IU-ICV respecto a la lucha contra el terrorismo y a la atención que se merecen las víctimas del terrorismo. Al mismo tiempo, la asociación pide a ambos partidos políticos que confíen en el Estado de Derecho, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en la Justicia, instrumentos indispensables para acabar con ETA.


Yo es que lo flipo. Con independencia de los delitos que puedan haber cometido, o no, los detenidos; con independencia de que realmente se produjeran, o no, torturas... Lo que a éstos les parece indignante es que ¡se pidan explicaciones!

Para mear y no echar gota.

Según la AVT confiar en el Estado de Derecho, etc. implica no pedir explicaciones y mirar para otro lado.

Pues verán, Sres. de la AVT, la defensa y confianza en el Estado de Derecho (sí, esa institución a la que Vds., y tantos otros, vacían de contenido a diario) implica, precisamente, poder - y deber - pedir las explicaciones oportunas cuando existen dudas (no hablamos ya de serias sospechas) sobre la forma en que se ha producido un acontecimiento determinado, una acción policial determinada.

El Estado de Derecho, y todo lo que realmente éste contiene, se tambalea cuando, por respeto no se sabe muy bien a qué o quiénes, uno ha de mirar para otro lado y abstenerse de pedir explicaciones ante la posibilidad de que se haya cometido una acción no sólo incorrecta, sino absolutamente deplorable.

Porque la tortura a un detenido (sea éste quien sea, y sea su víctima quien sea) supone una quiebra absoluta de los valores básicos del Estado de Derecho, siempre, claro está, que la misma quede impune, como Vds. pretenden.

Como la rabia, la mala baba y el patidifusismo me consumen, no puedo sino rogarles, Sres. de la AVT, que se abstengan de auto-erigirse en garantes del Estado de Derecho. Y ello no sólo porque ustedes desconocen por completo el verdadero significado y alcance de tal institución, sino porque, además, lo cierto es que son ustedes los primeros que la atacan a diario.

Aunque, claro está, más cierto será que Vds. mismos son conscientes de que las sandeces que dicen no son más que barbaridades (qué importa siempre que suponga una buchaca bien llena). La pena es que siempre hay borregos sueltos que van, y les creen, y además les apoyan. Y seguramente esos borregos de verdad no duerman por las noches pensando en que qué injusto es que los políticos apoyen a los asesinos en lugar de a las víctimas, y que qué horror que nadie se ocupe de proteger a Estado de Derecho, sea ese señor quien quiera que sea.

14.1.08

En sentido homenaje.


Aquí, Madrid, mil novecientos
cincuenta y cuatro: un hombre solo.

Un hombre lleno de febrero,
ávido de domingos luminosos,
caminando hacia marzo paso a paso,
hacia el marzo del viento y de los rojos
horizontes -y la reciente primavera
ya en la frontera del abril lluvioso...-

Aquí, Madrid, entre tranvías
y reflejos, un hombre: un hombre solo.

- Más tarde vendrá mayo y luego junio,
y después julio y, al final, agosto -.

Un hombre con un año para nada
delante de su hastío para todo.


© Ángel González

17.12.07

Friquibelén 2007 - 2008























Falta un primer plano espectacular, que será publicado en breve, cuando el autor finalice su obra y dé el visto bueno.

3.12.07

¡País...!


No me lo invento, lo he leído en El Mundo, El País, Público y La Razón: Las concentraciones silenciosas celebradas a lo largo y ancho del Estado Español, reventadas al grito de ¡Viva España! (un clásico), ¡Traidores, asesinos, fascistas! (y fascinerosos), ¡Rajoy, si apoyas a la Zeta, apoyas a la ETA! (auténticos poetas urbanos, la gente ésta) y, mi favorito, ¡Zerolo, maricón! (muy relacionado todo ello).

Y que el voto de esta gente valga lo mismo que el mío... En fin...

22.11.07

El virus del mal rollito

Leía el otro día un artículo en el País Semanal acerca de algo así como "el contagio emocional". No digo el autor porque no lo sé, y no pongo el link porque en la página de El País no hay quien encuentre nada.

No me hagan mucho caso en la terminología exacta, que yo para esto tengo una memoria nefasta, pero el articulillo en cuestión venía a decir algo así como que las emociones y las energías se contagian de una persona a otra.

Hay gente, decía el texto, que de por sí y sin proponerlo transmite alegría, ganas de hacer cosas, vitalidad... Y hay otra gente, seguía diciendo el texto, que nos transmite cansancio, pesadumbre, tedio... Y así, con los primeros nos apetece quedar siempre, sin pensarlo dos veces, y con los segundos solemos tener más pereza, aun cuando no siempre seamos conscientes de que esto es así o de por qué es así.

En fin, que me voy por las ramas. El tema era que el artículo hablaba de las ventajas de ser consciente de que las emociones, los estados de ánimo, se contagian como si de un virus se tratara. Las de los demás nos influyen a nosotros, y las nuestras a quienes nos rodea.

Así las cosas, siendo consciente de esto, uno puede llegar a controlar el tema, y, de un lado, puede esforzarse en transmitir emociones positivas, creando un buen ambiente a su alrededor , lo que redundará en su beneficio; y, de otro, puede tratar de relacionarse con aquellos que le contagian cosas positivas, evitando a los que les meten el mal rollo en el cuerpo.

¡Pues vaya chorrada! Dirán muchos de ustedes.

Pues ya ven, qué quieren que les diga, a mí el tema me pareció interesante y me hizo plantearme que sí, que ultimamente estoy muy así (me hacen estar muy así), y debo transmitir un cansancio y un hartazgo de padre y muy señor mío. Y que pobres los que me tengan que aguantar, sobre todo Quic, que me aguanta todos los días, estoicamente.

Y te lo replanteas y dices: venga, va, voy a esforzarme en trasmitir buen rollo.

Y en esas estaba yo el domingo por la noche, que es a lo que venía este post, en concentrarme para poder transmitir energía positiva.

Y llega el lunes y curro 10 horitas + otras 2 de clase. Y pienso, recuerda: positivo, positivo, positivo. Uno dos y tres, cuatro cinco y seis.

Y llega el martes y curro 13 horitas seguiditas también. Y pienso, recuerda: positivo, positivo, positivo. Uno dos y tres, cuatro cinco y seis.

Y llega el miércoles y empiezo a currar a las 9 de la mañana y termino a la 1:30 de la madrugada. Y, saliendo del despacho, pienso, recuerda: positivo, positivo, positivo. Uno dos y tres, cuatro cinco y seis.

Pero entonces, justo antes de meterme en un taxi, me doy cuenta de que me he dejado la cartera en el despacho y me toca volver a por ella. Cuando me siento por fin en el taxi de camino a casa, pienso, es la 1:45, en lo que llego a casa y ceno algo, las 2:30, como poco. Mañana me toca levantarme a las 7. Y me digo, recuerda: positivo, positivo....

¡A TOMAR POR CULO LA BICICLETA Y VOSOTRAS A JODER A LA CALLE! ¡EL PUÑETERO PSICÓLOGO ÉSE NO SABE LA PUTADA QUE ME HA HECHO CON LA MIERDA DEL BUEN ROLLO CONTAGIOSO Y LA MADRE QUE LO PARIÓ! ¡QUÉ CONTAGIO EMOCIONAL NI QUE NIÑO MUERTO! ¡QUE CURRE UN POCO Y SE DEJE DE HACERSE PAJAS MENTALES EL MUY CABRÓN!

Sí, lo sé, tal lenguaje no es apropiado en la boca (o los dedos) de una princesita como yo, pero... es que... ¡¿CÓMO COÑO PRETENDEIS QUE CONTAGIE BUEN ROLLO?!

¡VAYA UD. A LA MIERDA! (En sentido homenaje)

6.11.07

¡Puag!




Hoy hemos ido Quic y yo a nuestro banco, a ver si metíamos presión suficiente para que nos rebajen la hipoteca un poquito. Ese sueño que recurrentemente tienen miles, millones de españolitos de a pie.

La directora de nuestra sucursal es... digamos... churretosa toda ella. Churretoso es su pajizo pelo, churretosa es su fantasmal cara, churretosas sus manos, churretosa su ropa y churretoso es, en general, su caótico despacho.

Yo estoy muy en contra de que para los puestos de cara al público sólo se elija a gente guapa. Pero, coño, una cosa es fea (que ésta lo es, y mucho) y otra cosa es sucia, repugnante, grimosa (que ésta lo es, y aún más).

Antes de verano fuimos a verla, con el mismo fin, y aquél día nos recibió con una camisa que además de churretosa, tenía una clara carencia de botones en la parte superior. Aquella camisa se abría más de la cuenta, y yo no podía apartar la vista de aquel churretoso y raído sujetador cubriendo ese churretoso y minúsculo pecho.

Aquel día no podía dejar de pensar en qué cojones hacíamos nosotros, con nuestra clase y nuestro glamour, negociando con una mujer que no se preocupaba lo más mínimo en esconder su ropa interior de serie B.

Hoy nos ha recibido algo más tapadita (oh, bendito otoño), pero ese pelo paja churretoso seguía ahí, acechante, amenazante. Esa cara de “no me entero ni del NODO” mientras soltaba por esa boca de dientes amarillos una serie de sandeces que no nos convencían ni un poquito y en las que, además, no tenía razón alguna (hay que hacer mejor los deberes, nena).

Cuando hemos salido de allí, Quic afirmaba indignado que tenemos que pirarnos de este banco, porque donde dijeron digo ahora dicen Diego, y por ahí no pasa y que pin y que pun. Yo estoy de acuerdo, tenemos que pirarnos, pero porque me da grima que mi dinero y mi hipoteca en estén en manos de Madame Sarro Churrete.

25.10.07

De tópicos típicos


Quic hablaba el otro día de frases hechas que no son ciertas, tópicos que no se cumplen.

Hoy, en mi clara condición de fedataria de la blogosfera (qué ganas tenía de utilizar ese término tan hortera) voy a dar fe de que hay tópicos o frases hechas que a veces se cumplen a la perfección. Por ejemplo, ése de que "la cara es el espejo del alma".

El tío de la foto se llama Alexandr Pichushkin y, además de tener nombre de pokémon aficionado al vodka, es conocido como "El maníaco del martillo". Las palabras que este (ejem) señor pronunció ante el Juez que ha de decidir su condena fueron, entre otras: "Hace 500 días que estoy encarcelado y que se decide mi destino. En su momento yo solo decidí la suerte de 60 personas: fui juez, fiscal y verdugo" y "Si no me hubieran pillado, nunca habría parado. Nunca. Salvaron la vida de muchas personas".

Si es que ya lo dice su cara: "soy el maníaco del martillo, no te acerques a mí". Clarísimamente.

23.10.07

¿Tú qué harías?


Una de las noticias del día es la referida al hijo de la gran puta que va por ahí pegando a la gente (no españoles, no blancos, no de bien, a ser posible) en el tren porque.... bueno, realmente porque se le pone en los mismísimos, digo yo. Si no sabéis de qué hablo, aquí lo tenéis.

No voy a detenerme siquiera un minuto a intentar hacer un análisis medio lógico de por qué alguien es así, ni de por qué vivimos en un mundo en el que las acciones de este tipo son vistas casi sin estupor y en el que existen partidos cuyo cartel electoral es un grupo de ovejas blancas pateando fuera del país a una oveja negra y no sólo no pasa nada, sino que encima ganan.

Mi reflexión va en relación a la gente que estaba en el vagón del tren mientras ese descerebrado le pateaba en la cara a una tía porque... vaya usté a saber por qué, (seguramente ¿y por qué no? es lo que pensará más de uno), porque iba "muy borracho", dice.

Los pelos como escarpias cuando escuché ayer por la radio que nadie la ayudó, que nadie le dijo nada al tipo, que nadie hizo el más mínimo gesto.

Luego lo pensé un poco más. Seamos sinceros, me gustaría estar segura de que yo hubiera saltado y me hubiera llevado mi par de leches solidarias, pero he de admitir que quizá el miedo a semejante animal también me hubiera paralizado a mí en un momento dado. Pero, joder, en un tren con un montón de gente ¿nadie salta? En cuanto salta uno, saltan todos, y a ver qué hace un solo descerebrado frente a Fuenteovejuna.

Hoy he visto las imágenes en la tele, es cierto que en la radio habían exagerado, pues se ve que sólo había un chico cerca de la “escena”, y es posible que al final del vagón hubiera alguien más, pero no se sabe. El chico está todo el rato como si no pasara nada.

El descerebrado se va hacia la chica, grita, golpea su cara, le empuja la cabeza contra el lateral del vagón, la sobetea un poco. Se gira, se aleja, se vuelve a girar, y le patea la cabeza, le puñetacea el costado. Se da la vuelta y sale por la puerta.

El otro chico ni se inmuta, ni antes, ni durante, ni después. La chica se levanta y sale de la imagen. El chico sigue ahí, pensando en vete tú a saber qué.

Puedo llegar a imaginar que por miedo o estupefacción no hagas nada contra el descerebrado. Puedo llegar a admitir que sí, que no me he visto en una así, y que quizá yo haría lo mismo. Pero no me imagino cómo puedes después no preguntarle a la chica si está bien, no te ofrezcas a echarle una mano, no darle tus datos por si necesita un testigo, o cuando menos, no te pongas a llorar ante la realidad de la mierda de mundo en la que vivimos, y la mierda de gente con la que lo compartimos y la mierda de gente que somos.

10.10.07

Ingreso en prisión como medida de protección de los presos.


Creo que incluso para los que no son unos frikis del Derecho resultará interesante esta sentencia dictada por un Juez de instrucción de Manresa que decide ingresar cautelarmente en prisión a una pareja para que dejen de canearse.


Así, en el fundamento jurídico segundo de la sentencia, el Juez, tras justificar que en cualquier caso hay riesgo de fuga que justifica la prisión, afirma:


"Pero fundamentalmente lo que se trata de evitar a toda costa, con la prisión de ambos acordada es la posibilidad de nuevos quebrantamientos de medidas cautelares y evitar que la tormentosa pareja continúe residiendo juntos y terminen ambos -de nuevo-lesionados o, incluso, resulte un ataque lesivo más importante que pueda afectar a su vida.


No se olvide que lo último ha sido un corte en el brazo con un cristal que ha requerido puntos de sutura.La patológica relación de convivencia de la pareja, con reiteradas (presuntas) agresiones recíprocas, reencuentros reanudando la convivencia, nuevas (presuntas) agresiones de ambos, nuevas reconciliaciones y así sucesiva e ininterrumpidamente, hay que cortarla con el ingreso en prisión de ambos, como único modo de preservar su integridad física y sicológica además de evitar la perpetración de nuevos delitos que se van a cometer si son puestos en libertad, pues, a buen seguro, reiniciarán la convivencia de nuevo.


Por el comportamiento previo de las partes que, no obstante sus continuas discusiones, peleas, agresiones y causas penales, son incapaces de poner fin a su atormentada relación sentimental y de atender las prohibiciones judiciales, no hay otro modo de protegerles en su vida e integridad física que ingresándolos en prisión".


Si algún friki (léase Hans) quiere la sentencia entera, que pida por esa boquita, que se la paso.

8.10.07

Lo que me faltaba




"Expertos en tecnología han diseñado un carrito inteligente que alertará al cliente del supermercado cuando éste eche en él algún producto rico en grasa, azúcar o sal.
El carrito lleva incorporada una pantalla interactiva en la que los códigos de barras de esos productos, una vez escaneados, activarán una luz roja de aviso, informa el diario 'The Times'."


Después de una dura semana de trabajo, de poco dormir y de que todo te salga mal, llegas tú al supermercado, ansiosa por comprar lo necesario para darte tu merecido atracón de chocolate, cervezas, donuts y golosinas, y llega el puñeterito carro de las narices a decirte... ¡Gorda, más que gorda!


O aún peor, porque resulta que también "Cuando el cliente introduzca su 'tarjeta de fidelidad' al supermercado en el que hace normalmente sus compras, el carrito 'sabrá' inmediatamente si aquél es soltero o compra una vez por semana para toda la familia".


Ya me estoy viendo estampando el carrito contra las paredes cuando me suelte: "no te olvides de comprar tampax, kleenex y litros de helado, que estás en esos días", o "hace mucho que no compras condones, estamos de capa caída ¿eh?"


Se me ponen los pelos como escarpias.

5.10.07

¡Ay!

LUNES 17.- Trabajo, voy a pilates y duermo
MARTES 18.- Trabajo y duermo
MIERCOLES 19.- No trabajo, porque paso el día vomitando
JUEVES 20.- Trabajo y duermo
VIERNES 21.- Trabajo y duermo
SÁBADO 22.- Trabajo, voy a la noche en blanco y duermo
DOMINGO 23.- Trabajo y duermo
LUNES 24.- Viajo a Barcelona, me reúno, viajo a Madrid, trabajo y duermo
MARTES 25.- Trabajo y duermo
MIERCOLES 26.- Trabajo y duermo
JUEVES 27.- Trabajo y duermo
VIERNES 28.- Viajo a Barcelona, me reúno, viajo a Madrid, trabajo y duermo
SÁBADO 29.- Trabajo y duermo.
DOMINGO 30.- Trabajo encerrada en el despacho y duermo.
LUNES 1.- Viajo a Barcelona, trabajo y duermo escasamente dos horas.
MARTES 2.- Juicio por la mañana, comida con clientes y peritos, trabajo y.. hoy no toca dormir.
MIÉRCOLES 3.-Juicio por la mañana, comida con clientes. Me duermo, literalmente, andando por Barcelona, viajo a Madrid y duermo.
JUEVES 4.- Trabajo, pero poco, voy al cine y duermo.
VIERNES 5.- Trabajaré, pero poco y luego me iré de cena.

Sí, efectivamente, la intención de este post es dar mucha pena.

17.9.07

De cómo tardar hora y media en entrar en tu casa.

El viernes salí de currar relativamente temprano, lo que me dio la oportunidad de ir a ver a mi madre y a una amiga hospitalizada más allá del infinito.

Llegué relativamente pronto a mi barrio actual, sobre las 21:30 h., con tiempo de sobra para pensar qué hacer de cenar, hacerlo, comerlo, tirarme a ver la tele y esperar a “mi hombre”, tan trabajador en estos días. Planes sencillitos ¿verdad? Pues fue imposible llevarlos a cabo.
El barrio ha estado en fiestas en estas últimas semanas, y la verbena está justo detrás de casa, y la gente tiene a bien venir en coche a la verbena. Consecuencia: ni un mísero sitio para aparcar.

Yo, que nunca cojo el coche entre semana, he tenido a bien cogerlo hoy para ir al lejano hospital, justo hoy, que hay verbena.

25 minutos más tarde, desesperadas, Mari Puri y yo dialogamos y consideramos que es buena idea intentar aparcar en el polígono que está detrás de la casa de la madre de Quic, y luego ir a casa dando un paseo de unos 10 – 15 minutos, que tampoco es tanto.

A las 22h. aparco y me encamino a casa. Paro en el chino a ver si se me ocurre qué hacer de cena y comprar los ingredientes necesarios: 2 kilos de patatas, ½ docena de huevos y 2 latas de melva: ensalada campera a lo ATT.

Llego a casa a las 22:20 h. Busco las llaves en el bolso... Suelto las bolsas de la compra... Me siento en el suelo... Vacío el bolso (precisamente hoy, por razón de grabaciones varias de cierto programa de basket, llevo el bolso a reventar, literalmente) ... Cojonudo, no llevo llaves de casa.

Tras insultarme a mí misma durante unos eternos segundos, llamo a la madre de Quic (sí, sí, justo acabo de aparcar el coche al ladito de su casa) para ver si ella tiene llaves allí. Me dice que sí y le digo que ahora voy, que cojo la moto y estoy allí en un momento.

Tengo la sana costumbre de llevar siempre las llaves de la moto encima... Menos hoy, que, al parecer, he decidido dejarlas junto a las de casa.

“¡Voy a tener que volver andando cargada como una mula, joder!” ... “No, ya lo tengo, como vivo en un bajo, meto las bolsas por la ventana y me voy fresca cual lechuga”

Después de intentar durante al menos un minuto meter las bolsas por la reja de la ventana, me doy cuenta de que la gente de la calle me mira pensando o bien que soy patética o bien que soy una ladrona. Así que desisto de mi gran idea, y me piro cargada como una mula.

Tras un paseo de ida, descojone general de los habitantes de la casa y un paseo de vuelta, por fin entro en casa a las 23:00h. Una hora y media después de llegar al barrio, y sin haber hecho nada interesante. A un tris estuve de sentarme en la plaza, pedirme una ración de calamares y una caña y esperar a que se hundiera el mundo.

1.8.07

Qué estrés de vacances, por Dior.

Hoy es, oficialmente, mi primer día de vacaciones. En realidad, me sentiré de vacaciones cuando consiga cerrar un tema con un cliente al que he llamado ya tres veces en lo que va de mañana.

Mañana abandono a mi trabajador esposo y me piro a Torrevieja, al chalet familiar, con mis hermanas y mis sobrinos, y a finales me iré cinco días a Tenerife, a ver a mi hermano y a mis amigas. En uno y otro caso la finalidad es tirarme a la bartola.

En realidad, eso de tirarme creo que va a ser más la teoría que la práctica, porque estoy empezando a estresarme pensando en la mejor forma de llevar a cabo todos los planes que tengo para estos días, a saber:

1.- Quiero estudiar francés, que dejé el curso abandonado a la mitad ante una avalancha de curro y finalmente no me presenté a los exámenes en junio, por lo que me gustaría hacerlo en septiembre. Así que mi primer plan es levantarme sobre las 9, desayunar tranquilamente y estudiar de diez a doce.

2.- Durante la primera semana me llevo a un sobrino a mi cargo, por lo que mientras estudio me encargaré de que haga sus deberes. Eso lleva un trabajo enorme, no sólo porque el crío sea un endemoniado al que cuesta aguantar, sino porque yo ya no recuerdo qué y cuáles eran los determinantes y esas cosas, y me cuesta mucho conseguir corregir sus ejercicios (no, no sé más que un niño de primaria, es así de triste).

3.- Quiero pintar y arreglar la valla de la casa de mi madre, que está un poco fatal.

4.- Quiero ir a la piscina con mis sobrinos.

5.- Quiero ir a la playa por las tardes.

6.- Quiero que mi cuñado me enseñe a jugar al pádel.

7.- Quiero beber y comer bien y abundantemente.

8.- Quiero dormir.

9.- Quiero seguir viendo todas las series a las que estoy enganchada.

10.- Quiero volver a Madrid una vez a la semana a ver a mi sufrido esposo y a mi santa madre.

Y sobre todo, quiero leer mucho. He tenido que hacer un gran esfuerzo para no llevarme todos los libros que tengo en casa pendientes de echarles un ojo. Sé que no me va a dar tiempo a leerlos todos, pero me siento incapaz de decidir ahora cuál me va a apetecer (tampoco he sido capaz de decidir qué me voy a querer poner, y no os podéis imaginar el maletón que me llevo, como cuando era adolescente, madre mía). Total, que he conseguido reducir la selección a los siguientes:

- Higiene del asesino. Amélie Nothomb.
- Delicioso suicidio en grupo. Arto Paasilinna.
- En picado. Nick Hornby.
- Los procesos contra Oscar Wilde.
- La isla del tesoro. R.L. Stevenson.

A los que hay que añadir las lecturas en francés:

- La tulipe noire. Alexandre Dumas.
- La bôite en os. Domitille Hatuel.


Y, además, me llevo mi maravilloso juego del El Padrino para PC, por si me aburro y tal.
Lo que os digo, esto de las vacaciones es un estrés. Que llegue ya el 3 de septiembre, por Dior.

27.7.07

Desvaríos varios o del descubrimiento de que orinar no duele



El pasado 2 de julio llevé a Severa Moto al taller, a que la revisaran un poquito, que me hacía unos ruidillos un pelín raros. Serán un par de horas, al final de la mañana te llamamos y te decimos. Por "al final de la mañána" esta gente debía entender "ya cuando nos salga de los huevos", porque no me llamaron y tuve que llamarles yo al día siguiente Oye, que hay que cambiarle la correa, y que tardará un par de días en llegarnos, ya te avisamos.

Llamada va, llamada viene, al final me devolvieron a la pobre Seve el día 19, ahí es nada. Al menos, aproveché tantos días de viaje en “Metro de Madrid: Vuela (y una leche)”, para leer La Torre, de Enrique Cortés, una novela de intriga, que si bien los puristas no lo considerareis “literatura profunda”, sino otro best seller más, yo recomiendo encarecidamente por dos razones, una, porque la historia engancha y es original, y dos, porque el escritor es un compañero de la facultad, respecto del que me hace mucha ilusión que haya conseguido que le publiquen y quiero colaborar a que pueda vivir de esto. Así que todos a comprar La Torre, y a recomendarla por ahí, leñe.

Bueno, total, a lo que iba, que el 19 me llama el chico del taller y empieza a contarme todo lo que le ha hecho a Seve, y para vergüenza mía me dice que es que todavía tenía puesto un limitador (o algo) en el vibrador (o en el variador, qué sé yo) y que, claro, así cómo va a correr y que me la podía haber cargado y que bla bla bla. Y yo que, claro, que es que cómo soy así, que qué desastre.

Tras colgar, le pregunté a mi secre, que de motos sabe mucho, y me explicó lo que era el tal limitador (ella lo explicó muy bien, no obstante lo cual yo no entendí ni papa) y me dijo que normalmente se quita tras el rodaje, en la primera revisión, al año o así.

Avergonzada y apesadumbrada fui a recoger a Seve y le pedí perdón por no haberle quitado antes el limitaleches ése. Ella me dijo que no preocupase, pero que había descubierto un mundo nuevo al comprobar que ese dolorcillo que sufría al intentar acelerar no era normal, no tenía porqué soportarlo y ya ha quedado en el olvido.

Esta conversación con mi moto (sí, qué pasa, necesito vacaciones) me recordó la historia de mi hermano R, que estando ya entradito en la adolescencia fue al médico y ante la pregunta ¿Te duele al orinar? Respondió, ante la estupefacción generalizada, Bueno, lo normal.

Tras alguna operación descubrió no sólo que no es normal que te duela al mear (algo que le había acompañado toda su vida), sino que la micción, según cómo, cuándo y cuánto es, incluso, bastante placentera.

Y para acabar este sin sentido, os diré que anoche fuimos a los Jardines del Galileo a ver Casa con dos puertas mala es de guardar, y me gustó muchisimo, la obra, el recinto, el ambiente, la sangría y todo. Qué bien que lo pasemos.

25.7.07

De por qué ser una buena ciudadana es una puta mierda.


Un día de la semana pasada, no recuerdo cuál, Mari Ici me pidió que la acompañara a su coche, a fin de ayudarla a cargar los bártulos. La acompañé, no sin antes refunfuñar lo estrictamente necesario.

Llegamos a su coche y oímos un ruidillo.
¿Qué es eso? Yo creo que es el ventilador del coche de atrás (o lo que quiera que sea que hace sonar un coche después de pararse). Eso será. Pasó un ratito y el ruido seguía. No puede ser el ventilador (o lo que quiera que sea que...)
, lleva demasiado rato. Para mí que está en marcha. No puede ser, no hay nadie... Vuelta alrededor del vehículo...Para mi que eso de ahí son las llaves, un poco raras, pero las llaves puestas, y efectivamente el motor está en marcha...¿Qué hacemos? No sé, no toques nada, por si acaso. Joder, no lo vamos a dejar así, que se lo van a robar...

Me acerco a los restaurantes de alrededor, a ver si el dueño del coche está comiendo en alguno. No. Vuelvo y miro el ticket de aparcamiento, le quedan unos cuarenta minutos. Llamamos al 112:
Oiga, es que en la calle tal, número cual, hay aparcado un coche, con su ticket y todo, con el motor en marcha y las llaves puestas, y me da mal rollito porque en esta ciudad hay mucho malincuente y lo van a robar, y no es plan. Ok, pasamos el aviso a los munipas, no se preocupe y váyase, que enseguidita van para allá. Pues no me voy, que ya he dicho que me da mal rollito.

Mari Ici tiene prisa y se pira, ya me quedo yo esperando, que será cosa de diez minutos, quince, veinte, treinta, cuarenta... Se acaba el ticket del aparcamiento, los munipas no aparecen, pero digo yo que ya vendrá el dueño a cambiar el ticket, será cuestión de otros diez minutos. Quince... el dueño no aparece... pero lo hacen dos vigilantes del aparcamiento regulado tan estupendo de esta ciudad.

Hola buenas tardes, que a ver si me pueden ayudar, porque estoy aquí hace casi una hora al sol, vigilando que nadie robe este coche que lo han aparcado dejándolo en marcha con las llaves puestas y he llamado al 112 y me han dicho que en seguidita venían los munipas, pero no han venido, y, claro, me da mal rollito irme, y el dueño no aparece, y ya se le ha acabado el ticket... Huy qué barbaridad, cómo es la gente, con la de malincuentes que hay por ahí, pues no podemos hacer nada, sólo llamar al 112 y eso ya lo has hecho tú, y sí, claro, qué mal rollito, cómo te vas a ir, lo mejor es que te quedes, hala maja, que te sea leve.

¡Me cago en diole! ¿Es que vuestra vigilancia es sólo poner multas? ¡Si ni siquiera habéis hecho eso, so putas, que se le ha pasado la hora del ticket! ¿Y vuestra humanidad? ¡Que vosotras tenéis que estar por aquí en cualquier caso, y yo tengo que currar!

Total, que desesperada pienso en volver a llamar al 112 a ver qué cojones están haciendo los munipas que sea tan urgente, y en esto que llega una súper rubia súper estupenda y abre el coche y se mete en él. Allá que llego yo:
¿Eres la dueña de este coche? (La rubia flipa) Sí. Pues te has dejado las llaves puestas y el motor en marcha. El motor sí, es que llegaba tarde a la radio y me he pirado corriendo y no me he dado cuenta, pero las llaves no, es que este coche no tiene llaves, eso de ahí no es una llave, es una palanquita que si le doy aquí para el coche ¿ves? Y no lo podían robar porque tengo este control remoto que es la polla con cebolla y no deja que lo roben.

(Cara de gilipollas de ATT) Ah, pues yo llevo aquí más de una hora esperando porque me daba mal rollo que te lo robaran... Joder, lo siento muchísimo, qué vergüenza, qué putada te he hecho. No, si no lo digo para que te sientas mal (que también, zorra), si no porque como no sabía qué hacer he llamado a la policía, y que no sé si te dirán algo... pues eso, que sepas que ha sido por eso... Ah, no te preocupes, si el coche es de prensa y no está a mi nombre. Ah, vale, pues nada, ya me voy a mi mierda de curro con mi cara de gilipollas y ya está.

¿Por qué este tipo de cosas me pasan siempre a mí?

25.6.07

La noche en que grité “¡Mátalo, Santo!”


Quic ya ha contado parte de la cosa, pero yo quiero contar mi versión de los hechos.

El viernes tuve la que probablemente es la experiencia más freak de mi vida, y con más alcohol en sangre del último año. Efectivamente, fuimos a una velada de lucha libre mexicana, que servidora comenzó aderezando con un mojito sin cena previa. Pero la verdadera mezcla de alcoholes llegó más tarde, así que no puedo achacar a la misma la vena asesina que me dio.

Allí estábamos, JG y MC acabaron de presentar el combate, el árbitro dio las instrucciones pertinentes (por Dior, Quic, ilumíname ¿cómo se llamaba el árbitro?) y aquello empezó. La sala estaba llena de mexicanos, que gritaban cosas tales como “Rómpele la madre, cabrón” o “Culero, culero, culero” y sin darme cuenta me vi absorbida por el ambiente, coronita en alto, gritando "¡Mátalo, Santo!” cual hooligan sin pedigrí, disfrutando como una enana sin importarme que el puto (en el sentido más mexicano del término) Scorpio Jr. pegara realmente las bofetadas en su propia mano en lugar de en la cara del Santo.

Lo que me pude reír, mare mía. Y qué sorprendente que dos señores entraditos en años y en kilos puedan pegar esos saltos y estamparse de esa manera contra el suelo, y luego levantarse como si tal cosa. Porque vale que entre ellos es todo fingido, pero digo yo que las leches contra el suelo sí se las pegan realmente. O, al menos, yo no pillé el truco.

El resto de la noche pasó estupendamente remojada con la mezcla de alcoholes varios, bailoteo por aquí, empanada por allá, quesadilla arriba, enchilada abajo. Aunque, eso sí, fue un horror pegarse cutremente por conseguir mojar un nacho en un estupendo guacamole.

Como bien ha contado Quic, vimos a E. Madina, C. Chacón, etc., por lo que no insistiré en la vertiente cotillil de la noche. Si bien quiero reconocer que, como imaginaréis, fuimos nosotros los friquis que cantaron aquello de “Lechu, lechu, lechu maricón”. Pero él no se dio por aludido, en primer lugar, porque no creo que nos oyera y, en cualquier caso, porque seguramente no es consciente de su condición de lechuguino de España.

La noche la acabamos francamente bien, en el Moloko, en compañía de M., (tras haber dejado a sus dos “setas”, cito textualmente, en un taxi).
M. es un compañero de Quic que (atención, solteras, abrid los tímpanos) es bien majete, y bien guapo. Y que me pegó, el muy cabrón, tremendos golpes en las manos jugando a aquello de que uno pone las manos encima de las del otro y tiene que retirarlas antes de que le peguen (imaginad en qué estado etílico nos encontrábamos). Él también se llevó lo suyo, que conste.

Tras arreglar el mundo, pegarnos y bebernos unas cuantas, nos retiramos ante el trozazo generalizado, si bien, todo hay que decirlo, sólo la vergüenza me impidió suplicar una más al grito de “¡Maricones todos!”.

13.6.07

Dedicado a Franchise (sin acritú y agradeciendo la excusa para actualizar)

El comentario de Franchise en el post anterior me brinda una excusa para actualizar éste, mi blog, que tan abandonado anda últimamente (exceso de curro, hartazgo del mismo, inusitadas ansias de descanso vacacional, y hastío primaveral).

Así las cosas, el tema a tratar deriva de "la manía de las mujeres de ponerle nombre a su coche".

Para empezar, y como habrás deducido del nombre en cuestión, querido Franchise, mi coche no es tal coche, es cocha. Así que no empecemos a confundir conceptos y géneros, por favor.

En segundo lugar, debo matizar tu apresurada (y no por ello menos o más cierta) afirmación, haciéndote saber que existen tíos que también le ponen nombre a sus vehículos (nótese que utilizo tal sustantivo en la intención de no discriminar entre coches y cochas, aunque, bien es cierto, en los tiempos que corren, que quizá sería más adecuado curarse en salud y referirse a "vehículos y vehículas").

Es posible, no lo negaré, que estos tíos no sean muy "hombres" (entendiendo por tal a aquellos que común y tradicionalmente vienen entendiéndose en la España profunda como "macho ibérico", y en el buen entendido que no es mi intención discriminar a nadie al usar tal término).

Es posible, no lo negaré, que estos tíos tengan muy desarrollada su parte femenina (entendiendo por "muy desarrollada" todo aquello que signifique "más desarrollada que la del macho ibérico típico" y nuevamente sin ánimo alguno de que la utilización de estas palabras pueda ser entendida en términos ofensivos, denigrantes y/o insultantes).

Pero, en definitiva, son legalmente considerados varones, y le ponen nombre a su medio (o media) de locomoción (o locomociona). Por lo que, sin miedo a equivocarme, creo que he tirado por los suelos tu teoría. Se siente.

No obstante lo cual, y conmovida ante tu derrota, te daré algunos datos sobre mí para que, si lo así quisieras, puedas iniciar un "Estudio sobre la tendencia femenina a la humanización de seres inertes o vegetales".

Y es que, lo reconoceré al fin, yo le pongo nombre a todo:

- A mi cocha, Mari Puri, como bien sabes.
- A mi mota, Severa Moto como bien deberías saber.
- A las plantas. Tenemos a Pol Pot, tuvimos a Paco Clavel, de pequeña tuve a Pelopincho...
- A los muñecos: Draco, Gus, Zorrote, Scooby Surf y un largo etc.
- A las botellas vacías de vodka: Tina.
- A la bici estática: Vicenta.
- A los cuartos: en casa está el cuarto friqui, que es causa de los nombres de los muebles que están en su interior: el friquiarmario, la friquicama...

Y seguro que a más cosas que ahora mismo no se me ocurren.


¿Tendrá esto alguna interpretación psicoanalítica que se me escapa? ¿Será consecuencia de la falta de cariño sufrida en la infancia? ¿Será cierto que los hombres, aun cuando (como se ha demostrado) le pongan nombre a su vehículo/a, no se lo ponen a todas estas cosas? ¿Lo hace alguna mujer que no sea yo?
¿La manía femenina de poner nombres a las cosas será equivalente a la manía de los hombres de poner nombre a su pene?


Hala, a más ver.

9.5.07

Un domingo cualquiera


1.- Te levantas a las 6:15 a.m. hora zulú para asistir en Bilbao (ciudad, no glorieta) a la primera comunión de tu ahijado y sobrino.

2.- LLamas a AENA para comprobar que se puede acceder en coche al parking de la T4 y que, de hecho, puedes dejar el coche ahí hasta que regreses por la noche. Te dicen que sí, que dejes allí el coche tranquilamente (con cierto soniquete irónico).

3.- De paso preguntas con cuánto tiempo tienes que llegar, ya que vas sin equipaje. Con media hora.

4.- A las 6:45 a.m. hora zulú sales de casa, cojes a Mari Puri y pasas por casa de Mami Nena para recogerla. Tranquilamente os encaminais a la T4.

5.- Te confundes al entrar, estás en la parada de taxis, no en el parking, das la vuelta. Aparcas. Te encaminas a la terminal.

6.- 7:46 a.m. hora zulú. Huy lo siento, acaban de cerrar su vuelo, no puedo hacer nada lo han perdido. Oiga, oiga, no puede ser, si me han dicho media hora, que tengo una comunión en Bilbao a las 12:00 a.m. hora zulú, que no puedo faltar, que yo soy la madrina, y esta señora la abuela, ¡que tenemos que llegar! . No, son 45 minutos, en su billete lo pone, ha llegado tarde no se puede hacer nada, vayan al mostrador de enfrente a sacarse otro billete, a ver si hay.

7.- Lloras, pataleas, suplicas, te cagas en su puta madre, pides la hoja de reclamaciones, pides hablar con el jefe y te dicen que no es posible, vuelves a suplicar y te das cabezazos contra las paredes. El siguiente vuelo es a las 12:15 a.m. hora zulú y no puedo asegurarles que tengan plaza, sólo puedo ponerles en lista de espera y, por supuesto, pierden el otro billete. Lloras, pataleas, te vuelves a cagar en todo lo cagable.... ¿Y en otra compañía? Tampoco.

8.- Y se hace la luz, y decides que Mari Puri está en su punto, haces un par de llamadas para buscar ánimos... Mamá, coge los bártulos, que nos vamos en coche.

9.- 8:15 a.m. hora zulú. Sales de Barajas, paras a llenar el depósito, llamadas varias para que te confirmen cómo llegar al pueblo en cuestión, y para que no te vayan a buscar al aeropuerto.

10.- 11:35 a.m. hora zulú. Aparcas al lado de la iglesia, te tomas una caña, llegan tus hermanos, se descojonan de ti un poco. Entras a la misa, cojonudo, la mitad es en euskera. A mitad se les cuelga la pantalla/karaoke y aparece el salvapantallas de Windows 95. Pasan el cepillo, tu sobrino pregunta (en bajito) esto ¿para qué es? ¿para actualizar el sistema informático? Te descojonas.


11.- 01:00 p.m. hora zulú. Acaba la misa, intentas hacer mutis por el foro Venga, madrina, hazte unas fotos con el crío en el altar. Allá que vas. Foto aquí, foto allá, maquíllate, maquíllate. Te escabulles y te vas al bar con tu cuñado y tu hermano.


12.- 02:15 p.m. hora zulú. Comida a lo vasco, rica y abundante. Cafés, regalos varios, etc. Hala, levantad el campamento que hay que llegar a casa.


13.- 17:45 p.m. hora zulú. Consigues meter a tu madre y a tu hermano en Mari Puri. Gracias a Dior te has perdido el morreo de despedida de dos divorciados supuestamente mal avenidos. Arrancas.


14.- 22:00 p.m. hora zulú. Por fin entras en casa. Te tumbas en la cama a ver "No me digas que no te gusta el fútbol". Piensas en lo cara que te ha salido la dichosa comunión. Te quedas dormida.


El fin de semana es para descansar, sí señor.