11.7.06
Malena es un nombre de tango.
5.7.06
Lazos familiares.

La imagen que veis a la izquierda no tiene nada que ver con el post de hoy, sino que es uno de los cuadros de los que hablaba ayer.
Es tan bonito que no he podido resistir la tentación de colgarlo. Y como este blog lo escribo yo, al que no le guste, que se joda.
Pero como digo, lo que vengo a contar no tiene nada que ver. Hoy vengo a hablar de mi familia. De mi familia paterna, concretamente.
Sólo tengo el (dudoso) placer de conocer a mi familia paterna más directa: tíos y primos hermanos (y de estos últimos creo que no les pongo cara a todos). En mi defensa diré que son muchos, mucho mayores que yo y, en su mayoría, bastante indeseables, al menos ésa es la impresión que me he llevado en lo poco que he tratado con ellos.
La cosa es que tengo un primo (segundo, o tercero, qué sé yo) al que hasta ayer sólo conocía de oidas. Se dedica a lo mismo que yo, y como tenemos un apellido curioso, muchas veces he oído eso de "Anda, te apellidas TT, ¿no conocerás a B.TT?" ante lo que yo salía con un trastabillado "Si, bueno, creo que es mi primo, pero no, no lo conozco".
Esta escena tuvo lugar ayer, en una sucursal de mi banco. Escasos minutos después el Sr. del banco me dijo "Mira, ése que entra es tu primo". Y me lo presentó.
Estuvimos hablando unos minutos y resulta que hace unos meses coincidimos en una reunión familiar y ni siquiera recordábamos habernos visto. El hombre del banco no daba crédito. Joder, que en esa reunión había unas 100 personas y yo no tenía ningún interés en hablar con todas ellas. Me dediqué a beber cerveza y hablar con aquellos que de antemano sabía que me caían bien, la mayoría de ellos mis hermanos.
Bueno, también entablé conversación con dos "nuevos" primos, pero es que estaban realmente de muy buen ver, y merecía la pena el esfuerzo...
Pero, a lo que iba, el tio del banco se quedó realmente flipado de que tuviera un primo (ojo, primo lejano) al que no conociera. ¿Por qué esa manía de la gente con que la familia ha de estar unida? ¿Y si me caen mal? Porque no es sólo que muchos de mis primos paternos me caigan mal, sino es que alguno de mis hermanos (somos un porrón) me cae fatal, joder.
¿Por qué tengo que relacionarme con ese ser más allá de lo estrictamente necesario? ¿Sólo porque nos parió la misma (santa) mujer? ¿Y con mi primo B.TT? ¿Tengo que conocerle sólo porque mi padre y el suyo tienen algún tipo de parentesco que ninguno de los dos acertamos ayer a concretar?
Pues eso, que entre que el del banco flipa con que no conozca a mi primo y que mi hermano el indeseable se empeña en llamarme cada fin de semana para que vaya a su infecta casa a cenar con mi "mozo" (es él el que usa esa expresión, que conste), estoy de la familia perfecta hasta los mismisimos.
4.7.06
Es que los cuadros visten mucho.

El sábado pasado Quic y yo nos pusimos el disfraz de Kristian Pielhoff y nos dedicamos a vestir la casa (siempre me ha hecho mucha gracia esta expresión).
30.6.06
Las extravagancias de Su Señoría
Acusan a ex juez de masturbarse durante sus juicios
Según medios de prensa locales, Thompson, de 59 años, declaró en su testimonio ante el jurado el pasado martes que la bomba era una broma que le había regalado un amigo suyo y que tal vez la accionó de forma inconsciente en alguna ocasión.
Sin embargo, enmarcó esta curiosa afición dentro de su habitual "conducta inquieta" en los juicios, que presidió durante 23 años hasta 2004.
Este comportamiento inquieto incluía pulir sus zapatos, liar cigarrillos o mascar tabaco, pero no exhibirse o masturbarse, algo que es "inconcebible y desafía el sentido común", dijo. (A lo que yo añado: "vamos, no me jodas")
El problema para Thompson es que una relatora de su tribunal, Lisa Foster, ha afirmado que escuchó cómo el juez accionaba la bomba durante los juicios y un agente de policía llegó incluso a fotografiar el artilugio.
Foster describió cómo había escuchado un ruido extraño y se dio cuenta de que provenía del sitio donde estaba el juez.
Según la relatora, entre 2001 y 2003 vio a Thompson exhibiéndose de manera indecente por lo menos quince veces.
Durante un juicio en 2002, dijo Foster, escuchó el ruido de la bomba de succión mientras un hombre, muy emocionado, daba testimonio en el juicio por el asesinato de su nieto.
"El abuelo tenía los ojos humedecidos y el juez estaba ahí arriba dándole a la bomba. Fue nauseabundo", declaró.
La intervención del urólogo Edward Dakil provocó las mayores carcajadas, cuando defendió el uso de este tipo de bombas frente al abogado defensor, que alegaba que es un tratamiento obsoleto para la disfunción eréctil.
"Yo todavía los uso", declaró Dakil.
"*Usted, personalmente?", le inquirió el abogado.
"`No! Los recomiendo como urólogo", respondió. EFE
28.6.06
El placer de comer. Hoy: Arroz con costillejas.

20.6.06
Extrañas coincidencias.
19.6.06
Somos borregos.
8.6.06
Poesía en estado puro

Lo ha dicho Veli aquí. Y aún cuando, es lo cierto, Quic debería hacer un monográfico sobre el tema, no he podido resistir la tentación de robar la idea y aprovechar la oportunidad de una actualización fácil.
1.6.06
Estar de Rodríguez es una caca

Se supone que en esos días en que la pareja se va de viaje y te deja solo en casa, de Rodríguez, uno debe sentirse liberado, aprovechar para disfrutar de su soledad, para hacer esas cosas que no hace con la pareja... Que debe ser guay, vaya.
30.5.06
Gastando el dinero que no tenemos.

El sábado pasado mi santo y yo fuimos a exponernos a un brote de alergia y a gastarnos el dinero que no tenemos en la feria del libro que estos días le da vidilla al parque de El Retiro.
Plenamente conscientes de lo paupérrimo de nuestra economía familiar, nos pusimos un límite de gasto antes de salir de casa. Y sacamos del banco el dinero justo.:Si no llevas más encima, no gastas más, aun cuando la tentación sea grande.
Mentira. Por supuesto, nos pasamos del presupuesto y la última adquisición la hicimos a golpe de tarjeta.
Gracias a Dior habíamos reservado mesa para cenar, por lo que antes de perder los papeles del todo, nos marchamos.
Estando en la feria nos encontramos repetidamente con Sue y D. que andaban haciendo una cola tras otra. Para tranquilidad de todos, os diré que Sue no agredió a ningún autor discapacitado, al menos en mi presencia.
En fin, a lo que íbamos. Estas son las adquisiciones que hicimos:
- El porqué de las cosas, Quim Monzó. No sé por qué, pero me llamó tanto la atención como para comprarlo.
Y esto es todo amigos, que aunque no lo parezca, llevo desde esta mañana para escribir este peñazo, y son las 18:53 h. Hala, a mamarla.
24.5.06
Madre no hay más que una, y a ti te encontré en la calle.

Feminista que está una, hoy quiero hacer un sentido homenaje a las mamás, esos seres que más que humanos son súper héroes que, cual un McGiver cualquiera, son capaces de hacer mil cosas a la vez sin siquiera despeinarse.
Hace ya tiempo que Quic le dedicó este post a su supermamá particular.
Yo quiero dedicar éste a poner de manifiesto mi absoluta creencia de que las madres son como son, tan madres, por la influencia de algún tipo de extraño fenómeno que tiene lugar en el momento del parto o, en defecto de éste, en el momento de firmar los papeles de la adopción.
En esta tendencia a generalizar que últimamente me caracteriza, afirmaré sin temor a meter la pata que todas las madres tienen una serie de características en común, de las que carecemos aquellas a las que la maternidad no nos ha llamado aún.
Evidentemente, para llegar a estas conclusiones me he basado principalmente en mi propia madre, que no sólo es madre, sino que lo es un porrón de veces, por lo que en ella todas estas características están muy, pero que muy, pronunciadas.
1.- El bolso: Todas las tías, por lo general, solemos llevar un gran bolso lleno de cosas que a los demás les parecen inservibles pero sin las cuales no podemos salir de casa. Pero lo de las madres es de traca.
En un bolso de madre puedes encontrar un yo-yó, una peonza, lápices de colores, tiritas, aguja e hilo, un cuaderno, kleenex, una pieza de fruta, treintamil tazos, una goma del pelo, una goma de borrar, una barbie, un coche de bomberos, una botellita de suero fisiológico, un pañal, crema hidratante...
Creíamos que el bolso mágico de Mary Poppins era una invención, pero no, ¡estaba basado en un bolso de madre!
2.- Los nombres: Una mujer, cuando se convierte en madre, irremediablemente olvida el nombre de las cosas y lo sencillo que puede resultar dar órdenes cuándo se expresa uno con claridad. Comienzan a pedirte las cosas con expresiones tales como "traéme la cosa marrón, que está sobre lo verde, en la habitación aquella".
Por no hablar de cuando llaman a unos hijos con el nombre de otros, o incluso con el del perro.
Lo más triste es que los hijos, a los que nos han lavado el cerebro desde recién nacidos, las entendemos.
3.- Poca necesidad de dormir: Las madres se acuestan tarde, porque después de bañar a los niños, darles de cenar, leerles un cuento... Cenan ellas, recogen los cacharros, cosen un botón que se ha caído del babi del cole, cortan la tela para el disfraz del baile de fin de curso y por fin aprovechan un poco su tiempo libre y tranquilo...
Durante la noche se despiertan al mínimo ruido, cuando el nene tose, cuando el nene se hace pis, cuando el nene tiene miedo, cuando el nene tiene sed...
Y por la mañana se levantan bien temprano, para ducharse, despertar a los nenes con cariño, prepararles el desayuno, volver a despertarles al grito de "hoy llegais al cole tarde", preparar el bocadillo para media mañana...
Esto desemboca en el hecho de que a las madres les baste con dormir un par de horas. Lo cual, cuando eres adolescente, es una auténtica putada: se despiertan cuando llegas, por lo que se enteran de que llegas tarde y tajada, y se despiertan cada vez que te mueves, por lo que se enteran cada vez que vas al baño a potar y a las ocho de la mañana están en pie, cantando pasodobles y descojonándose del dolor de cabeza que te están causando (¿o eso es sólo la mia?) .
4.- Memoria para los detalles: las madres se acuerdan de un montón de cosas, relacionadas con sus hijos, que a los demás no nos llamarían nunca la atención. Que fulanito no come pimiento verde, que menganito bebe tónica, que a zutana le gusta una pastita con el café, que llames a tal porque es su cumpleaños, que llames a Pascual para ver que le dijo ayer el médico, que la comida favorita de aquél es aquélla...
En mi madre, dado lo enorme de su número de hijos, ésta es una virtud que admiro muchísimo. Yo no me sé la mitad de las fechas de cumpleaños de mis hermanos, y ella se acuerda de los cumpleaños, santos y aniversarios de boda de sus hijos, hijas, yernos y nueras. Por no hablar de las fechas relacionadas con los nietos.
Además, sabe cuando tienes un día importante, crucial, y siempre te llama para ver qué tal. En mi época de estudiante siempre le pedía que pensara en mí a la hora que tenía el examen, en la firme creencia de que me daba buena suerte. Hoy en día, en esos días que tiene mi profesión en los que te juegas el trabajo de meses a una carta, le sigo pidiendo que se acuerde de mí a una hora concreta. Seguro que a veces se le olvidará, pero estoy convencida de que el 95% de las veces se acuerda, bien cinco minutos antes, bien cinco minutos después ¿Por qué? Porque es una madre de raza, y las madres se acuerdan de las cosas.
5.- Frases hechas y refranes: Las madres, para educar a sus hijos, recurren a los dichos populares. "Tanto va el cántaro a la fuente..."; "A buen hambre no hay pan duro"; "No pasa nada hasta que pasa"; "Quien a los suyos se parece..."; "Allá donde fueres..."
Como decía, yo creo que todas estas cosas se adquieren al convertirte en madre. Yo, que cada vez abrazo con más alegría la idea de no serlo nunca, creo que no podré comprobarlo por mí misma, pero mi hermana dará a luz su primer hijo dentro de poco y pienso estar atenta a todos los cambios que experimente.
22.5.06
¿Sexo débil? ¡Ja!

Dicen que el femenino es el sexo débil. Me río yo de la fortaleza de los hombres.
Aún a riesgo de ser linchada por los Haters, lo afirmaré sin miedo: los hombres son más débiles, tanto física como psicológicamente.
En cuanto a la faceta psicológica de tal debilidad, he de decir que ahora que están tan de moda las depresiones y ansiedades, conozco muchos más tíos que tías afectados de tales dolencias. (Conste de antemano que no quiero ofender ni ningunear la enfermedad de nadie ¿eh? -viva el buenrollismo-)
Pero lo cierto es que, de hecho, no conozco a ninguna mujer que esté deprimida o ansiosa en los conceptos clínicos del término. Y sí a varios hombres.
Quizá porque las mujeres estamos más acostumbradas a estar tristes, preocupadas, estresadas o lo que sea, y por ello no llegamos a los extremos. Me explico: creo yo que las mujeres somos más sensibles y más histéricas, lo somos de nacimiento. Por ello, estamos acostumbradas y no nos derrumbamos ante un aumento de sentimientos que, en definitiva, es lo que te lleva a una depresión o a un estado de ansiedad (toma frisbie, que diría eljorje).
En cambio, a los tíos, por regla general, les cuesta más expresar y asumir lo que sienten, no lo descargan con la facilidad que lo hacemos las niñas (con llamar a un par de amigas y desahogarnos durante aproximadamente ocho horas, asunto arreglado), lo guardan, lo guardan y cuando la cosa se complica, revientan.
Una conocida, con una vida bastante jodida, anda siempre de buen humor y sonriendo. Una vez le preguntaron cómo lo hacía y ella contestó lo siguiente: de vez en cuando me encierro en mi cuarto, me como una tableta de chocolate y rompo a llorar durante horas. Cuando se me acaban las lágrimas salgo y sigo con mi vida.
Si los chicos lloraran más, sufrirían menos.
Y tampoco físicamente son más fuertes. Cuando les duele algo, se convierten en muebles viejos: objetos inertes que sólo emiten sonidos quejumbrosos. Mi santo dice que es un tema genético, que las tías somos resistentes al dolor para poder aguantar un parto. Que ellos no podrían.
No sé si es por genética o por educación, pero en cualquier caso que aguantan menos el dolor es una verdad como un templo. Si a nosotras nos duele algo, aún somos capaces de limpiar la casa, ir a currar, salir a tomar algo, volver la casa, hacer la cena, aguantar a los niños y nos queda tiempo para mimarles un poquito. Si les pasa a ellos, simplemente dejan de existir. Y es que, como me dijo hace poco una amiga: no nos damos cuenta, pero sus dolencias son peores; sus diarreas son más fuertes, sus dolores de espalda son horribles, sus dolores de cabeza insufribles... les invalidan totalmente.
A nosotras no nos debe doler tanto, porque nos podemos seguir haciendo cargo de todo. Y cuando nos quejamos, ni caso, porque como seguimos activas resulta evidente que nos estamos quejando de vicio. Y si nos quejamos más, es que somos unas exageradas, porque, total, por un dolorcito de nada. Y no te cuento ya como nos apetezca estar a oscuras y en silencio porque no soportamos más esa maldita luz que entra por la ventana, así, de repente, sin venir a cuento. Hay que ver lo que exageramos.
No, caballero, no. Cuando tú te quejas, el dolor puede ser una simple molestia. Cuando yo me quejo, llevo aguantando una molestia tonta durante horas, si no días, y en este momento el dolor es insoportable. Y si vuelvo a oir un "venga, cálmate que no es para tanto" el dolor insoportable va a pasar de mi cuerpo a tu entrepierna, no sé si me explico.
En fin, que os quería ver yo soportando el cambio hormonal bestial (yo sí me pongo histérica, lo reconozco, y me creo en mi derecho de estarlo) y el dolor de ovarios/riñones/pechos/cabeza propios de la menstruación, mes a mes, sin faltar uno (y que siga así por muchos años, por Dior).
18.5.06
Borriquito como tú, o cómo ridiculizar a una escritora sobradilla.

El otro día recibí un e-mail que me hizo mucha gracia, se lo pasé a mi santo y él proclamó que lo pubicaría en su blog. Me jodió, porque podría haberlo publicado en el mío en lugar de pasárselo, y así tendría una actualización fácil, lo cual viene estupendamente dada mi poca creatividad.
Lucía Echevarría, la famosa escritora dijo en una entrevista, que " murciélago" era la única palabra en el idioma español-castellano, que contenía las 5 vocales.
Carta al director en un diario nacional... hace pocos días.
"Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que 'murciélago' es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales. ¡Confiturera, frene la euforia! Un arquitecto escuálido llamado Aurelio (o Eulalio... o Ausencio) dice que lo más auténtico es tener un abuelito que lleve un traje reticulado y siga el arquetipo de aquél viejo reumático, desahuciado y repudiado, que consiguiera en su tiempo ser esquilado por un comunicante que cometió adulterio con una encubridora cerca del estanquillo (sin usar estimulador).
Señora escritora: si el peliagudo enunciado de la ecuación la deja irresoluta, olvide su menstruación y piense de modo jerárquico. No se atragante con esta perturbación, que no va con su milonguera y meticulosa educación, y repita conmigo, como diría Cantinflas: ¡Lo que es la falta de ignorancia!
José Fernando Blanco Sánchez"
16.5.06
Ni fu, ni fa.

Como bien ha relatado ya Quic, el sábado estuvimos en Glam Street, el nuevo bar de Tamara/Ámbar/Yurena, como sea.
Una noche mítica y espectacular, que diría mi santo.
No vengo a pisar la crónica de Quic, que ya ha relatado lo más interesante de la noche (excepto que no fuimos los únicos, ni los que más, perdiendo el sentido del ridículo a la hora de bailar)
Lo que vengo a contar es que a mí, los famosos, como que ni fu ni fa. Que me tocan un pie, vamos.
4.5.06
Yo de mayor quiero ser mafiosa.

Desde que leyera El padrino de Puzo hace mil años, siempre he tenido en la cabeza la idea de ser un capo de la mafia.
25.4.06
... Y quédate con todo lo demás.

Hoy he ido con Quic a comer a un restaurante italiano de mi antiguo barrio que solíamos frecuentar en la época colonial (o en la de antaño, no recuerdo bien) . El plato de mi elección ha sido francamente mediocre, pero por lo demás ha sido una comida estupenda.
17.4.06
Es complicado ser feliz. O no, que también pudiera ser.
De niños cualquier tontería se convierte en un mundo, en una tragedia griega. Pero igual de rápido que llega el drama, se esfuma con una celeridad impresionante. Se olvidan los malos momentos y quedan los buenos. De ahí lo de cualquier tiempo pasado nos parece mejor (que decía la sabia San Basilio, creo).
Cuando crecemos, todo se relativiza. Ya no lloramos (normalmente) porque se nos rompió nuestra goma favorita, o porque no queremos comer las judias verdes.
Pero tampoco disfrutamos de las pequeñas cosas como lo hacíamos antes. Ya no olvidamos los dramas con tanta facilidad, ni nos quedamos con lo bueno solamente.
Creo que hasta hace no mucho era capaz de emocionarme con cosas realmente tontas, y ser feliz un montón de tiempo solo por haberme tomado una caña fresquita al solecito una mañana de verano (y si era en una playa y acompañada de una ración de gambas rojas y sardinas asadas, ni te cuento lo que me duraba el subidón).
Ahora no. Bien es verdad que llueve, y que normalmente no tengo tiempo de tomarme esa caña. Pero si lo hiciera, la felicidad se acabaría con la caña. No duraría ni un segundo más.
10.4.06
El placer de comer. Hoy: Lubina al horno

Para los que no adivinen: se trata de lubina al horno con cebolla y calabacín.
Modo de preparación:
Ir al mercado y hacerse con dos lubinas, volver a casa.
Recoger la ropa tirada que has ido acumulando por las esquinas en los últimos días, echar un cigarrito, fregar los platos y vasos que has acumulado en los últimos días, poner una lavadora, echar un cigarrito, barrer el suelo, partir media cebolla y medio calabacín en rodajas y ponerlos ordenadamente en el fondo de una fuente para horno, echarle un chorrito de aceite de oliva, reservar.
Meter dentro de cada lubina (en la raja que previamente le ha hecho el pescadero a fin de sacarle las tripas) una rodajita de limón, y clavar otra en su lomo (en otra raja que ha hecho el pescadero, no sabemos muy bien para qué).
Poner las dos lubinas en la fuente, sobre la cebolla, el calabacín y el aceite, echar algo de sal, perejil y un chorrito de vino blanco, reservar.
Encender el horno a 180º, partir en trocitos el calamar (que, por cierto, también hemos adquirido en el mercado) que pensamos tomar de aperitivo, abrirse una cerveza para tomarla mientras cocinamos.
Mirar si ya se ha calentado el horno (sólo mirar, no tocar, que quema) y meter la fuente con la lubina a una altura media, poner el calamar en una sartén con muy poquito aceite, fregar el suelo de la casa mientras tanto, ir de vez en cuando a echarle un ojo al calamar y otro a la lubina, recoger la ropa tendida.
Ir añadiendo agua y vino a la lubina, a partes iguales, a medida que se vaya consumiendo, exprimir el zumo de medio limón y echarselo también a la lubina.
Quitar el calamar del fuego y ponerlo en un plato, bajar a mínimo la temperatura del horno y llamar a tu santo a la mesa.
Abrir una botella de vino blanco, dar buena cuenta del calamar, sacar la lubina del horno y zampársela también.
De postre: donetes.
Que aproveche.
4.4.06
Me cago en ...

1.- EL ALCALDE: Me cago en él tres veces antes de que mi culo vuelva a tocar el asiento de la moto cada vez que pillo un bache.
2.- LAS VIEJAS: Que se cuelan en el mercado y cuando las pillas y las pones en evidencia, te arman un pollo con toda su jeta (con j, no con g).
3.- LOS CAPULLOS: Que se creen mejor que otro porque tienen una mierdicarrera universitaria (que eso ya no cuela, joder).
22.3.06
Matarile - rile - rón

Estoy preocupada.
Muy preocupada.
Últimamente, sueño casi a diario con que me cargo a alguien, y casi siempre es alguien cercano a mí. A quien se supone que quiero. Es más, casi siempre es aquél con el que comparto la casa y la cama.
Hay veces que no los mato yo, sino que se mueren solos, pero de las formas más extrañas. Y no suele darme pena.
En los sueños siempre es un rollo en plan huy, ha muerto, qué pena y ya.
¿Qué me pasa, doctor?
13.3.06
Llevo un look a lo Audrey, y yo sin enterarme.
10.3.06
El placer de comer.

No pienso dejar que sea Quic el único que presuma de cocinitas, cuando todo lo que es entre fogones (y es bueno, muy bueno) me lo debe a mí.
8.3.06
8 de Marzo: Día de la mujer trabajadora.

El 5 de marzo de 1908, en esa misma ciudad comenzó una nueva huelga de las obreras textiles, quienes reclamaban la igualdad salarial, la disminución de la jornada a diez horas y que se permitiera un tiempo para la lactancia.
Un suceso que horrorizó al mundo entero, y que tuvo lugar en el contexto de esa huelga, ocurrió en la fábrica Sirtwoot Cotton, donde más de 100 mujeres perecieron en un fuego provocado por el propio dueño de la fábrica, como respuesta a la toma pacífica del local por las obreras en huelga.
El año 1977, las Naciones Unidas declararon el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El color lila con que se identifica este día se debe a que de ese tono era el tejido que estaban confeccionando las obreras el día que murieron.
El Día de la Mujer Trabajadora es una conmemoración y no una celebración. Un día en que las mujeres exigen ser tratadas con el respeto que se merecen todos los seres humanos.
2.3.06
Mi moto y yo, el retorno.
¿Creíais que había finalizado el culebrón de mi moto? (Sí, sí, es la de la foto, y, por cierto se llama Moto, Severa Moto)
Pues os equivocabais, mis pequeños blogovidentes. Cometisteis un garrafal error, mis queridos amiguitos del progressive.
Ayer, viniendo de camino al curro, tuvo lugar el quinto desastre.
Iba yo tan feliz, habiendo descubierto un camino más corto para venir al curro, con doble capa de guantes para proteger mis delicadas manos, monísima toda yo....
Cuando, de repente, sin venir al caso, y con muy mala educación, un grandísimo hijo de puta decidió, en el último momento, que le era absolutamente necesario torcer a la izquierda PERO YA, cuando iba circulando por el carril de la derecha, en una vía de no menos de cuatro carriles (pa' contar los carriles estaba yo, no te jiba).
¿Acaso era un obstáculo que yo, impertinente de mí, fuese circulando tan tranquila por mi carrilillo central? ¡No, hija, no!
Como dicen los Faemino y Cansado: soy madrileño, para mí un minuto es fundamental (o algo así, ya vendrá Quic a corregirme)
La cosa es que, no sé cómo ni porqué, pero el muy cabrón me arrolló y se piró, y allí me quedé yo, debajo de la moto, rogando a Dior para que los coches que venían detrás tuvieran a bien perder un minuto, frenar, y no pasarme por encima.
De cómo luego, reanudada la marcha, me di cuenta de que mis medias habían quedado para el arrastre, de cómo mi rodilla siguió sangrando hasta la noche, de cuánto y qué me duele hoy... hablaremos en otro capítulo, que ahora me voy a cenar al coreano. Ahí os quedais.
Buenas noches, y buena suerte.




