24.1.07

¡Hágannos defecar, señores!


“La comida de verdad se defeca”. Esta verdad como un templo de grande la ha dicho Santi Santamaría hace poco y ha traído cola.
A mí me sirve para empezar un post que hace tiempo me viene rondando la cabeza, y que tiene como idea principal la siguiente: ¡Estoy hasta las narices de la nouvelle cuisine!

No tengo nada en contra de la aplicación de sofisticadas tecnologías a la cocina. Nada en contra tampoco de, por ejemplo, el crujiente de foie cubierto por cebolla pseudocaramelizada, bañado por un reducido de confitura de frutos silvestres al aroma de menta de azahar, sobre lecho de albahaca espolvoreada con minúsculas partículas de pimienta camboyana (excepto el exceso de consumo de papel de comandas para apuntar un solo plato, cuestión ésta –sin duda- que viene contribuyendo notablemente a la merma de la selva del amazonas).

Quiero decir que, a mí, que soy de buen comer, de gusto exquisito y glamour sin par… me mola esto de la nueva cocina, así, en términos generales.

¿Y cuál es la pega? Elemental, querido blogson ¡El tamaño de los platos! Bueno, más bien… ¡El tamaño de la comida que viene dentro del plato! O, mejor aún… ¡La combinación del tamaño del plato con el tamaño de la comida que viene dentro del plato!

Es que, joder, a mí eso de que te pongan un plato gigantesco con dos chipironcillos con tres trocillos de cebolla encima, un hilillo de tinta recorriendo en diagonal el centro del plato y una hojita de menta en cada esquina (que además nunca sé si debo comérmela o no)… pues me parece un insulto a la inteligencia o, cuando menos, al estómago del cliente en cuestión.

Porque, ahora -que tengo más experiencia- ya no, pero al principio de esta nueva moda, tú veías venir a la camarera con un plato gigante, y pensabas "Hostia, hostia, hostia (sí, tres veces), todo eso es para mí ¡Me voy a poner las botas!" Y luego te plantaban el plato en la jeta y se te quedaba una ídem de pardillo que pa qué las prisas.

Parece ser que la justificación del decrecimiento constante de la comida servida (inversamente proporcional al crecimiento del recipiente en que se sirve), está en que los ingredientes cada vez de mayor calidad o de menor presencia en el mercado, la tecnología aplicada y el trabajo más dificultoso de quién prepara el plato (no sólo de quien lo cocina, sino también de quien lo emplata), hacen que se encarezca el producto, de tal modo de que, a fin de que sea asequible, se sirve menos cantidad.

Muy bien, todo eso muy bonito y tal. Pero, que queréis que os diga, verás (sí, verás), yo prefiero pagar 50 € (un poner) y llenarme de chipirones, que pagar 25 € por un reducto de chopito que me llena media muela y me obliga a luego gastarme los otros 25 € en ponerme como el putas a la desesperada en el burriquín de enfrente arramplando con todo lo que pille.

Señores, ¡llénenme el buche! ¿Que tienen que cobrar más caro? ¡Pues cobren! ¡Muerte a los pobretones!

Porque con los mierdiplatos que ponen, no se defeca. Con los aromas y las esencias… tampoco se defeca. Y de todos es sabido que después de una buena comilona, no hay nada como una buena cagada.

7 comentarios:

Quic dijo...

Es un lema para el siglo XXI: "Cóbrenme lo que haga falta, pero denme de comer".Totalmente de acuerdo contigo, Paco.

Sue dijo...

Tu post me ha recordado a una vez que comí en La Broche (el del gañán de Sergi Arola). Las "patatas alioli" que anunciaba el menú resultaron ser microcilindros (tres) con una gota de una microsalsa encima y nada alrededor. Como comprenderéis, no pagaba yo.

Aun así, he de reconocer que soy muy, muy fan de La Broche, aunque la comida se te quede en la muela y el dueño me parezca subnormal. Amor-odio puro.

rubenvike dijo...

En verdad que tienes toda la razón...No puedo hacer otra cosa que recordar las palabras de Santamaría cuando veo un reportaje de "cocidos modernos" (prometo que es verdad), en el que te encuentras piés de foto que hablan de la deconstrucción de este plato...

Lo que hay que leer...

ATT dijo...

Deconstrucción, deconstrucción. Sabía que se me olvidaba un término.

El Profesional dijo...

No puedo más q autocitarme

http://ebde.blogspot.com/2007/01/la-nueva-cocina.html

Anónimo dijo...

Yo lo veo bien lo del minimalismo. No sé tú, pero mis defecaciones, desde que flirteo con el experimentalismo culinario son leves y sutiles, a la par que monisimas.

Dan ganas de hacerles una foto. Puro diseño, hágame caso.

Hans dijo...

De acuerdo en líneas general, querida amiga, pero yo, que tengo ya una edad, sigo violentándome mucho cuando una señora espeta asertos como los que se lucen al final de la entrada. Jatetú, si lo hubiese dicho Quic no me hubiese resultado tan agresivo. Si, lo sé: soy un fósil.